miércoles, 23 de octubre de 2013

Testigos

Nunca antes en la historia había sido tan fácil ser portador de las herramientas de producción multimediática necesarias para documentar la experiencia humana. Aunque la narrativa histórica dominante se siga escribiendo desde la institucionalidad y el poder, tenemos un acervo popular de imágenes y sonidos que se desparrama a través del Internet sin distinción de calidad, contenido o forma; me refiero por supuesto a youtube. 100 horas de video suben a la página cada minuto, provenientes de cámaras de todo tipo, de usuarios de todo el mundo haciendo cualquier cosa. Parece impensable que este archivo desde el cual nos miramos y podemos dejar constancia de nuestras realidades más mundanas, tenga tan sólo ocho años de existencia.

Esa relativa juventud implica que aún se está probando en el día a día el potencial inmenso de este proyecto, ya sea por organizaciones quebuscan subvertirlo a favor de la lucha por los derechos humanos, corporaciones que intentan penetrarlo con publicidad o eventos históricos que se ven inmediatamente representados y transmitidos a través de estas redes por parte de los que estuvieron presente con tiempo para sacar una cámara o un teléfono celular. El huracán Sandy, que arrasó desde el Caribe hasta la costa noreste de los Estados Unidos hace un año, podría llamarse el primer desastre natural transmitido y documentado masivamente a través de las redes sociales.

Cuando la tormenta pasó por Nueva York hace un año, estaba viviendo en la ciudad y me lancé a formar parte de un esfuerzo voluntario de auxilio mutuo y reconstrucción llamado Occupy Sandy. Trabajando y conviviendo por meses en la península de Rockaway a las afueras de la ciudad, una y otra vez vi a residentes que sacaban sus celulares para mostrarme su experiencia de la tormenta, sus videos de los carros flotantes, fuegos eléctricos y el sonido de un coro de alarmas en la oscuridad total de la ciudad. Como para muchos la electricidad y el Internet no regresaron a sus comunidades por semanas o meses, los videos eran exhibidos de manera individual, en medio de un encuentro entre extraños, como evidencia de lo vivido.

Algunos compañeros que formaban parte de Occupy Sandy fundaron el portal Sandy Storyline, intentando recopilar muchos de estos videos y promover la creación de más contenidos que narraran las historias de los sobrevivientes que luchaban ahora por recobrar sus vidas. Miles de fotógrafos y cineastas descendieron sobre las áreas más devastadas de la ciudad buscando historias trágicas e imágenes impactantes con los que se produjeron cortometrajeslargometrajes, libros y otros proyectos artísticos. Yo me quedé pensando en esos testimonios personales guardados en miles de celulares que poco a poco irían filtrándose al internet.

Cuando la urgencia de los primeros meses después de la tormenta comenzaba a calmarse, edité el siguiente video como tributo a esos testimonios audiovisuales y como un intento de documentar esa documentación, ese cine amateur accidentado que encierra un lenguaje propio y que revela tanto sobre quiénes somos y qué tiempos vivimos. Lo que noté una y otra vez es que por más que agarremos una cámara con el deseo de mirar hacia afuera, lo que dejamos plasmado tiene más que ver con nosotros mismos que con el momento que estamos presenciando. El lenguaje cinematográfico que se estudia con tanto cuidado, queda a la merced de impulsos y circunstancias y no por esto pierde su significado y elocuencia.

El video collage que dirigí y edité, titulado “Sandy Witness” (Testigo de Sandy) es una investigación que apunta hacia el documental intuitivo como impulso natural de nuestra necesidad humana por recordar, reportar, explicar, ilustrar y compartir. La audiencia es incierta, aunque muchos de estos videos interpelan al espectador sin que quede claro quién es o desde qué tiempos y espacios recibirá estas imágenes. La inmensidad del Internet nos haría creer que estará ahí por siempre, pero la rapidez evolutiva de estas tecnologías también podría sugerir lo contrario. Lo cierto es que le hablamos al mundo, colgamos estos videos para ser encontrados, postiados, compartidos y comentados pero seguimos con nuestras vidas y esos testimonios toman distintas formas, encuentran distintas audiencias y van cobrando distintos significados.

Ante la gravedad de la tormenta Sandy y la devastación de la que aún se recuperan miles de personas afectadas, estos videos también sirven para humanizar y desmitificar la experiencia. Se deja entrever la ridiculez de nuestra humanidad en circunstancias atípicas, la imperfección de nuestras reacciones al desastre y el humor y cariño que valientemente emergen para permitirnos procesar estos momentos.


 Como humilde homenaje a los sobrevivientes de Sandy y a sus aliados, les comparto este testimonio con motivo del aniversario.






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