sábado, 29 de enero de 2011
Gregg Araki, Kaboom y el teen cinema
La cultura cinematográfica estadounidense tiene una fascinación con las historias de adolescentes. Cada año decenas de películas se producen en las que grupos de jovencitos tienen todo tipo de descabelladas aventuras. Una de las razones obvias para esta obsesión es el intento de configurar nuevos mercados entre un grupo de edad que recién empieza a adquirir poder de adquisición y que según se configure, será una fuerza económica importante una vez lleguen a la adultez. Otra razón relevante es que la adolescencia es celebrada e idealizada en esta imaginería colectiva como una etapa de inconmensurables libertades, reducidas responsabilidades, deliciosa inmadurez, cuerpos lustrosos y abundantes pericias sexuales. Hollywood trata de decir que en la adolescencia prevalece la simpleza y el goce. Incluso cuando este cine retrata a los que no encajan dentro de la norma y las tendencias, por las razones que sean, suele reivindicarlos ofreciéndoles momentos de heroicidad sacrificada. El dolor y el rechazo los dignifica. La rebeldía los lleva a entender la vida adulta y de una forma u otra reciben su recompensa con finales felices.
Cierto que son pocos, pero hay directores que se salen de este discurso que equipara la adolescencia con la diversión superficial. Se puede mencionar entre ellos a Larry Clark, Gus Vant Sant, Harmony Korine y el que me compete hoy Gregg Araki. Estos directores han creado una obra que vuelve recurrentemente a examinar la temprana juventud. Sin embargo la manera de retratar esta edad es presentando la problemática que implica esa primera toma de conciencia de pertenecer a una cultura de la violencia; de la pobreza económica y moral; de la celebración narcótica, de la sexualidad enajenante y enfermiza; de la intolerancia a lo diferente y a la expresión creativa. Estas películas abordan los conflictos existenciales de los adolescentes no como algo pasajero y liviano, sino como el verdadero umbral al malestar que provocan nuestras sociedades.
Gregg Araki como cineasta es fiel a este tema. The Doom Generation, Nowhere o Mysterious Skin, son referencias necesarias dentro de este enfoque que hablo (sobretodo desde el ámbito sexual). Araki acaba de estrenar película, se llama Kaboom y como ya es habitual, regresa a contar una historia de teenagers.
El jueves 27 de enero se estreno esta película en New York con el director y el actor principal, Thomas Dekker, presentes para un conversatorio con la audiencia en las salas del Brooklyn Academy Of Music. Kaboom es un filme mucho más ligero y divertido que los anteriores. Atraviesa géneros pasando por la comedia sexual, el sci-fi y el thriller psicológico. Sin delatar demasiado, la película sigue a un prepa universitario y su círculo de amigos y amantes, mientras se abandonan a los placeres del sexo. El relato se complica cuando el protagonista Smith, empieza a tener visiones de un culto de personas con máscaras de animales que asesinan a una peliroja. Sueño, fantasía y alucinaciones se mezclan en la narrativa en la mejor tradición surrealista con un final abiertamente apocalíptico.
Sin ser demasiado profunda (Araki hace películas Pop-ominosas), Kaboom no se entrega por completo a la superficialidad. Su visión extraña tiene mucho de comentario político-sexual. Araki se rebela contra las normas tanto hetero-normativas como homosexuales. Estos jóvenes son pluri-sexuales, tanto en sus preferencias como en la cantidad de gente con quien se acuestan. El director presenta una nueva generación, ya no tan condenada, que se resiste a las etiquetas y que vive una sexualidad muy libre, espontánea e incluso sobrenatural. En este mundo particular y fantasioso, por supuesto, las represiones no dominan a los personajes y tanto la energía sexual como la psíquica van de la mano correspondiéndose y alimentándose. Aunque la premisa es la de un sexo sin mayores consecuencias, una lectura posible es que las visiones sádicas que empieza a sufrir Smith son en realidad la metáfora de todos los factores internos y externos que destruyen esa utopía sexual. El debate se podría abrir.
Lamentablemente estos temas o análisis quedaron fuera del conversatorio que siguió a la proyección. Las preguntas expuestas rayaron en lo banal. Una curiosidad superflua dominó al público e incluso al cineasta para con su propio trabajo. Quizás por la frecuencia y el fácil acceso a estos eventos en NYC, parte del público ha perdido la conciencia de aprovechar estos foros como momentos de aprendizaje y de transmisión de ideas. Rescato de la conversación, sin embargo, el momento en que Araki defendió la escritura de historias cinematográficas que superen las restricciones de géneros específicos, o de una visión cerrada de la “realidad” y en su caso, de la juventud. Esta apuesta a guiones que se desenvuelvan libremente según la imaginación del artista es una de las premisas principales del cine independiente y aunque parece obvio resulta importante reiterar sobre ello.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Meryl Streep habla sobre Bergman
El pasado viernes 5 de noviembre me enteré que la afamada Meryl Streep estaría presentándose en el Departamento de Teatro aquí en la Universidad de Texas (UT). Todo parecía ser una clase magistral (lo que acá llaman "master class") para los estudiantes de actuación tanto de subgrado como de posgrado, por lo cual la invitación era solo para los "elegidos". Como era de esperarse, aunque era en un anfiteatro, la "función" estaba llena pero de todas formas decidí darme la vuelta para intentar colarme incluso aunque la escuchara de pie. Para mi sorpresa, justo afuera estaban repartiendo boletos porque quedaban sillas vacías en la parte de atrás del teatro. Así que entré y Meryl estaba en medio del escenario, en una butaca, respondiendo a las preguntas de los estudiantes. Algunas de ellas tenían que ver con su trayectoria, otras con su participación en el séptimo arte, otras con la academia, en fin, con muchas cosas. Así fue como me enteré que estudió en el Departamento de Drama de Yale University con una de las profesoras de aquí de UT, que no le interesa para nada la moda y que actualmente trabaja en una nueva película donde representará el papel de la Primer Ministro Inglesa Margaret Thatcher. Luego de esta noticia, uno de los estudiantes le preguntó cómo lidiar con personajes (de la vida real sobre todo) que no están ideológicamente a la par con las ideas del actor, a lo que ella ripostó que solo le interesa meterse dentro del personaje y vivir lo que una vez ese otro vivió. Es decir, sentir el lado humano por más malvado e irracional que haya sido esa persona. Solo así, dijo Meryl, lograremos entender fuera de prejuicios cómo y por qué actuaron de la manera en que lo hicieron estas figuras, como Thatcher, tan controversiales e incluso monstruosas. Pero lo realmente lindo de la tarde con Meryl fue cuando le preguntaron sobre la relación actor-director y su posición ante esta jerarquía. Ella respondió que siempre disfruta de los directores que le permiten opinar y añadir líneas al diálogo del libreto en lugar de dictarle todo. Para ella, esto estimula un buen ambiente de trabajo basado en la confianza. Y para ejemplificarlo, nos contó cómo Ingmar Bergman, quizás el mejor director de cine del siglo XX, tan genio pero a la vez humilde, se tomaba el tiempo todos los días después del rodaje para reunir a sus actores y hablar sobre el trabajo de ese día. Allí surgían críticas y sugerencias que poco a poco modificaban la película y de ahí que muchas de ellas resultaran obras maestras. La velada duró más o menos una hora pero no solo ver a Meryl sino verla hablando sobre Bergman hizo doblemente especial la experiencia.
jueves, 11 de noviembre de 2010
Werner Herzog en el IFC de NYC 4 de noviembre de 2010
Una entrevista pública con Werner Herzog es un evento a asitir, al menos eso pensé como cinéfilo y por suerte sucediendo en uno de mis días libres en esta ciudad que labora y labora. Con motivo de un festival de documentales curado por el IFC, el cineasta alemán se encontraba por la ciudad de Nueva York (3,4 de noviembre) para presentar su nuevo documental acerca de las cavernas de altamira: Caves of Forgotten Dream 3D. La película abrió el festival en una gala que tuve que perderme por su alto costo. (Todavía no he tenido acceso al nuevo documental así que no puedo decir nada de ello.) Sin embargo a ese alto y brillantemente demente con voz de Dios no me lo podía perder.
La entrevista comenzó con Herzog hablando de su nuevo proyecto en proceso, un documental acerca de varios condenados a muerte en los Estados Unidos. Con este tema oscuro como pocos Herzog parece querer presentar la visión de vida de los condenados, los detalles de su existencia extrema como seres en la tierra. Interesante y valioso resulta que a Herzog no le interesa el aspecto terrible y amarillista de sus crímenes sino su modus vivendi. El motor de vida de los que ya conocen la fecha de su deceso. Al indagar en que preguntas espera hacerles (ya que los encuentros todavía no han sido filmados) Herzog ripostó que las planteara en su momento, que no planea entrevistas, se prepara e investiga pero no intenta estructurar sus conversaciones (así las llamó). Creo que sin temor se le puede llamar un filósofo ontológico de la imagen, toda su trayectoria lo confirma y este nuevo documental probablemente alcance, en cuanto a sus cuestionamientos y planteamientos, unas cimas altísimas de profundidad e intensidad.
Siguiendo esta línea el adjetivo "intenso" fue repetido varias veces por el director. Herzog abundó acerca de como para él la busqueda de intensidad representa una búsqueda de un momento extático de verdad através de la imagen. Es muy díficil explicar este concepto entre medio del éxtasis religioso y la filosofía dura alemana. Resulta gnostico (el conocimiento inombrable, lo inefable, lo real de la poesía), pero es que sin duda proviene del cineasta más cerca de esta definición que conozco.
Herzog cree en la Experiencia y en el poder del artista para comunicar estados extremos de realidad. Estos estados no los consigue el género documental, como se debatió, con un objetivismo a lo cinema verité, sino asumiento la subjetividad más lúcida posible. Por eso él cree en la intervensión total del director.
Ante ciertos comentarios y preguntas del entrevistador y de la audiencia que sugerían que él intentaba presentarse como un cineasta en busqueda de emociones fuertes, un vicioso de la adrenalina, un famoso o un modelo de la radicalidad. Herzog recalcó varias veces y muy molesto que "I'm not in that business". Afirmó que no conoce la fama ni la busca y que lleva viviendo de la misma manera desde antes de filmar nada.
Otros temas que se tocaron: Herzog habló de sus dos libros, los cuales considera su trabajo más importante por encima de sus películas; se extendió acerca de su documental Land Of Silence And Darkness, al cual se refiere como su obra maestra. este documental poco conocido trata de una señora ciega y sorda que se comunica a partir del tacto; alguito de Kinski "la bestia genial"; del tape con la muerte registrada en Grizzly Man; del documental que le dedicaron y de como pasar el barco por encima de la montaña en Fitzcarraldo era algo " que tenía que hacerse y filmarse por encima de sus consecuencias".
En breves una de los artistas más admirable y brillante que he oído hablar. Al salir del cine desde mi anonimato percibí una sensación de inmediatez. Cierta ruptura que este encuentro marcó.
La entrevista comenzó con Herzog hablando de su nuevo proyecto en proceso, un documental acerca de varios condenados a muerte en los Estados Unidos. Con este tema oscuro como pocos Herzog parece querer presentar la visión de vida de los condenados, los detalles de su existencia extrema como seres en la tierra. Interesante y valioso resulta que a Herzog no le interesa el aspecto terrible y amarillista de sus crímenes sino su modus vivendi. El motor de vida de los que ya conocen la fecha de su deceso. Al indagar en que preguntas espera hacerles (ya que los encuentros todavía no han sido filmados) Herzog ripostó que las planteara en su momento, que no planea entrevistas, se prepara e investiga pero no intenta estructurar sus conversaciones (así las llamó). Creo que sin temor se le puede llamar un filósofo ontológico de la imagen, toda su trayectoria lo confirma y este nuevo documental probablemente alcance, en cuanto a sus cuestionamientos y planteamientos, unas cimas altísimas de profundidad e intensidad.
Siguiendo esta línea el adjetivo "intenso" fue repetido varias veces por el director. Herzog abundó acerca de como para él la busqueda de intensidad representa una búsqueda de un momento extático de verdad através de la imagen. Es muy díficil explicar este concepto entre medio del éxtasis religioso y la filosofía dura alemana. Resulta gnostico (el conocimiento inombrable, lo inefable, lo real de la poesía), pero es que sin duda proviene del cineasta más cerca de esta definición que conozco.
Herzog cree en la Experiencia y en el poder del artista para comunicar estados extremos de realidad. Estos estados no los consigue el género documental, como se debatió, con un objetivismo a lo cinema verité, sino asumiento la subjetividad más lúcida posible. Por eso él cree en la intervensión total del director.
Ante ciertos comentarios y preguntas del entrevistador y de la audiencia que sugerían que él intentaba presentarse como un cineasta en busqueda de emociones fuertes, un vicioso de la adrenalina, un famoso o un modelo de la radicalidad. Herzog recalcó varias veces y muy molesto que "I'm not in that business". Afirmó que no conoce la fama ni la busca y que lleva viviendo de la misma manera desde antes de filmar nada.
Otros temas que se tocaron: Herzog habló de sus dos libros, los cuales considera su trabajo más importante por encima de sus películas; se extendió acerca de su documental Land Of Silence And Darkness, al cual se refiere como su obra maestra. este documental poco conocido trata de una señora ciega y sorda que se comunica a partir del tacto; alguito de Kinski "la bestia genial"; del tape con la muerte registrada en Grizzly Man; del documental que le dedicaron y de como pasar el barco por encima de la montaña en Fitzcarraldo era algo " que tenía que hacerse y filmarse por encima de sus consecuencias".
En breves una de los artistas más admirable y brillante que he oído hablar. Al salir del cine desde mi anonimato percibí una sensación de inmediatez. Cierta ruptura que este encuentro marcó.
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