viernes, 28 de abril de 2017

Adios maestro Demme



Ha muerto Jonathan Demme....y yo siento que me despojaron de algo, de mucho. Por un cineasta al que siempre encontré mas de un paralelismo con Robert Altman- por no hablar que el cine de Demme es de los pocos que puede emocionarme al nivel que lo hace el de Altman-  su muerte en mi tuvo también paralelismos. En aquel 21 de noviembre del 2006 terminaba a toda prisa una monografía cuando un pana me llamó para darme la noticia que en aquel momento me desplomó pero no registré bien...y en aquel momento tenia que terminar una monografía... El mensaje de texto- que a todas estas fue de un numero que aún no reconozco-  que me anunció la muerte de Demme la mañana del pasado miércoles 26 de abril también me azotó en transito mientras iba de un sitio a otro, a toda prisa....al menos que me enterase al filo del mediodía, significó antes del almuerzo ir a la barrita mas cercana a procesar la noticia con una fría...y el soundtrack de Stop Making Sense a todo volumen saliendo de mis audífonos.

  

En ese 21 noviembre del 2006 al menos reflexionaba que Altman tenia 81 años  que juntados con su confesión de un trasplante de corazón cuando recibió su oscar honorario meses antes de su deceso, mas el tono de elegía de su ultima película  A Prairie Home Companion  delataban o me preparaban para un posible desenlace. El solo pensar que no iban a haber películas nuevas de Altman  era un futuro que no quería imaginarme. El 26 de abril de 2017 me enfrenté a un futuro sin nuevas películas de Jonathan Demme, y me cuesta imaginarme ese futuro. Al menos Altman se fue en grande, Demme se fue en pleno transito, como si sus últimos trabajos fueran apenas reafirmaciones de esa inagotable energía de su cine, no eran películas de despedida, eran muestras de alegría de vivir y seguir creando. Ahora la inevitable realidad de que Ricki and the Flash será para siempre su ultima película narrativa, un divertimento agradable pero menor que para nada se ubica entre sus grandes películas es una agridulce, es quizás una oportunidad perdida que queda solo a mi imaginación. Cual era esa ultima gran película con la que Demme iba a terminar su carrera....su Prairie Home Companion, su Before the Devil Knows You're Dead, su The Dead, su Saraband.....solo queda imaginar lo que pudo haber sido. Y contentarse con esos momentos de Ricki and the Flash en los que Demme nos recordaba su toque indiscutible, esos momentos que solo pudieron haber salido de su cine....especialmente me refiero al de Ricki (Meryl Streep) interpretando con toda la convicción rockera del mundo el Bad Romance de Lady Gaga. Tampoco ayuda el hecho de que las semejanzas de Ricki and the Flash con Rachel Getting Married anterior película narrativa de Demme y que terminará al menos siendo para este que escribe, recordada como su obra maestra definitiva, son demasiado obvias.
Su ultima película documental es literalmente otro cantar y desde que se anunció que Demme colaboraría con Justin Timberlake, después del asombro inicial pase de la intriga a convencerme de que esa unión era una totalmente lógica. Demme que siempre se ha sumergido en la cultura pop de los tiempos que le tocó vivir en su cine, para así observar, criticar, satirizar y al final de cuentas regocijar la cultura pop era un cineasta ideal para capturar el show de un icono pop al nivel de Justin Timberlake. Y si, si bien Justin Timberlake + The Tenesse Kids no es Stop Making Sense (pero que lo será?) es otro concert film enérgico, vital, contagioso, es otra prueba contundente que nadie como Demme para filmar música. Lo que no era para nada: una película de despedida- está disponible en Netflix para quien todavía no le ha echado un vistazo-


No sabia que Demme estaba enfermo. Aunque supe de su visita al pasado festival de cine de Venecia quizás por en ese momento estar mas pendiente de buscar fotos de Emma Stone, no di con las fotos de un Demme flaco, calvo y a pesar de proyectar la misma vitalidad de siempre, visiblemente enfermo. Su muerte fue inesperada y la noticia de su enfermedad lo fue mas. Aparentemente fue un dato solo conocido por familiares y amigos cercanos. En un mundo como el del cine que suele ser tan implacable con la gente mayor- Demme tenia 73 aunque parecía eternamente joven- Demme al mantener su enfermedad privada protegía su derecho y habilidad para trabajar y mantenerse activo y creativo. Otra coincidencia con Altman que se mantuvo trabajando por una década, escondiéndole a las aseguradoras de sus producciones su estado de salud cada vez mas en declive. Claro sus fanáticos- pasó con Bowie también-  sentimos que nos robaron de algo y peor aun...que no nos prepararon para lo peor.


Nunca he logrado identificar exactamente que me gusta mas del cine de Demme., porque para mi es un cine tan especial, único, vital. Como tampoco me resulta fácil describirlo. En varios de los artículos que se han escrito celebrando su filmografía se ha hecho hincapié en que Demme es algo así como un anti-auteur o que no tiene quizás una cualidad obvia que haga reconocer su cine fácilmente. Sin embargo raras veces un cineasta no considerado auteur- y la verdad es que Demme rara vez fue su propio guionista, si es por atenerse a las reglas auteristas- ha dejado sus huellas tan claras en una filmografía constante y coherente: sus close ups inimitables, su entusiasmo por cada persona a la que filmaba- podía ser desde Meryl Streep, Denzel Washington, Melanie Griffith o el actor que hace de dependiente de un liquor store, o los extras que le pareciesen interesantes: en una película de Demme si que no hay papeles pequeños, se tiene la certeza que cada persona tiene su razón de ser, por eso es que en los créditos al inicio de sus películas Demme mencionaba a todas y cada una de las personas que hablasen ya fuese una línea o cantaran una canción - su inquebrantable y constante humanidad y compasión por sus personajes- las comparaciones con Renoir y Truffaut siempre le abundaron, y hasta en Silence of the Lambs hay momentos de empatía con Hannibal Lecter, por mas fugaces que sean- la autenticidad con la que retrató espacios y tiempos- uno siente que conoce el espacio en que se desarrolla una película de Demme a pesar de que nunca haya estado físicamente en el- la arrolladora energía de sus bandas sonoras que son un muestrario de la mejor música pop creada de finales de los 50 a nuestros días, su apasionada convicción en sus documentales que lejos de ser objetivos y fríos retratos de sus sujetos eran celebratorios, su genuino amor por la diversidad, el respeto y la tolerancia. En fin, el cine de Demme era derroche total, energía total, es cine hecho para los que amamos el cine y lo celebramos. De hecho resulta curioso y esto también se ha repetido a la saciedad en los tributos que se han escrito sobre su trabajo que sus dos películas mas famosas sean quizás las menos representativas de su estilo, aunque si dan fe de su inagotable versatilidad: Silence of the Lambs y Philadelphia.

Jodie Foster en sus palabras para recordarlo lo  identificó como el "mejor cineasta mujer con el que he trabajado" y es que el feminismo y el enfoque de Demme en lo femenino merece mención aparte: su cine esta poblado de mujeres en su centro, actrices que muchas veces hicieron el mejor trabajo de sus carreras bajo su dirección: Cloris Leachman en Crazy Mama, Mary Steenburgen en  Melvin and Howard, Goldie Hawn y Christine Lahti en Swing Shift, Melanie Griffitth en Something WIld,  Michelle Pfeiffer y Mercedes Ruehl en Married to the Mob ,  Jodie Foster en Silence of the Lambs, Thandie Newton en Beloved y The Truth About Charlie, Anne Hatthaway, Rosemarie DeWitt y Debra Winger en Rachel Getting Married, Meryl Streep en The Manchurian Candidate y Ricki and the Flash.


Mi prima Diana Matos, directora de fotografía logró trabajar con Demme en Ricki and the Flash y esto ocurrió porque Demme exigió que en el departamento de fotografía de la película trabajaran mujeres, al igual que en todos los departamentos de sus producciones. Prueba de un activismo férreo que no se quedaba simplemente reflejado en pantalla. Yo estaba en Nueva York para los días en que mi prima comenzaba a trabajar con Demme y me planteó quizás una posible visita al set que nunca pudo darse. Mejor que fuese así, yo que le tengo pavor a encontrarme frente a frente con la gente que admiro, probablemente me hubiese orinado encima o me hubiera puesto a balbucear.
Siempre es difícil apalabrar lo que sentimos sobre artistas que nos han marcado y este escrito no ha sido la excepción, para terminarlo con toda la redundancia que se merece pienso que es meritorio dar mis 10 razones en forma de cine por las que amo a Jonathan Demme- aunque amo las 28 razones de su filmografía, todas de alguna manera- :



Rachel Getting Married (2008)- Su obra maestra absoluta. Filmada de modo documental- para esa época Demme llegó a decir que el cine narrativo ya no le interesaba- La película es un recordatorio que a pesar de su variada carrera, Demme nunca olvidó las raíces indie de sus comienzos junto a Roger Corman- quien de hecho, aparece en la peli-. Ecos de Altman, Cassavettes y hasta de Bergman abundan, pero esto es Demme puro, con una cámara que no deja de danzar entre los actores/ocupantes de una de las bodas mas disfuncionales captadas en cine, que de alguna manera tiene un final sino feliz, al menos celebratorio a lo Demme. Una de las mejores películas de la pasada década...y de lo que va de siglo


Beloved (1998)- Muy malentendida y vapuleada en su momento. Esta es la incursión de Demme en el realismo mágico y una de esas raras ocasiones en que el cine estadounidense reciente ha logrado arañar la poesía. A medio camino entre el revisionismo histórico y el lirismo mas desmedido, esta adaptación de la novela de Toni Morrison, como tantos trabajos del Demme post Philadelphia, peca quizás de estar demasiado adelantada a su tiempo


Stop Making Sense (1984)- Su documental sobre los Talking Heads  y la que fue su ultima gira como banda es considerado por muchos como el mejor concert film de todos los tiempos, y con el perdón de Scorsese y The Last Waltz, quien soy yo para contradecir a la mayoría? Son tantos sus momentos icónicos que aquí no hay espacio para describirlos. Pero en el genero del "rockumentary" hay un antes de y después de Stop Making Sense.


Something Wild (1986)- Mitad road trip descabellado y enloquecido, mitad thriller violento e inesperado. Una dupla inolvidable protagonista de Melanie Griffith y Jeff Daniels, un Ray Liotta que comenzaba en su modo mas sádico, una banda sonora que es un autentico muestrario de la mejor música de los 80 y la mirada siempre enérgica de Demme que realiza una de las mejores sátiras al conformismo de la era Reaganiana
Melvin and Howard (1980)- Originalmente a ser dirigida por Mike Nichols. Demme terminó siendo el elegido y la única opción que ahora nos es posible para dirigir este guion de Bo Goldman sobre el bueno para nada, pero bueno Melvin Dummar, un tipo tan común y corriente que nadie se explica porque Howard Hughes le dejó 156 millones de dólares. Inolvidables Jason Robards, Paul LeMat y Mary Steenburgen  que se llevó el Oscar apenas por su segunda película.


Married to the Mob (1988)- En algún lugar he escuchado que este filme es como una capsula del tiempo a los 80...y nada puede ser mas cierto. Deliciosa e hilarante, no puede ser mas ochentosa en su diseño, energía, humor y banda sonora. Pero con esa vitalidad Demmeniana que le ha permitido envejecer con gracia.  Dean Stockwell fue nominado al Oscar por su magistral gangster, Tony Russo pero de nuevo son las actrices que se quedan con el canto, la protagonista Michelle Pfeiffer y una histérica Mercedes Ruehl en la que puede ser mi actuación favorita en una película de Demme


Handle With Care o Citizen's Band (1977)- Su cuarto largometraje y el primero que Demme realiza fuera de la sombra de Roger Corman. Ya se atisban los ingredientes característicos de su trabajo: su cámara vital y enérgica, su idiosincrático sentido del humor, y una disparatada empatía hacia los personajes que retrata, por mas excéntricos que fuesen. Todo esto ya presente en su particular vistazo al la fiebre de mediados de los 70 en el sur estadounidense por los llamados radios de onda corta o "Citizen's Band radio"


Neil Young: Heart of Gold (2006) - Aparte de sus colaboraciones con David Byrne y Robyn Hitchcock, la otra gran colaboración musical de Demme con un músico fue con el legendario rockero canadiense. Demme haría 3 documentales centrados en presentaciones de Neil Young. Este, el primero y el mejor fue grabado en el legendario Ryman Auditorium de Nashville, Tennesse, meses después de que Young sufriera un aneurisma cerebral. Como en todos sus documentales musicales Demme dejaría a la música en pleno centro, brillando por si misma, entrometiéndose apenas




The Agronomist (2003)- Su documental sobre la figura del haitiano Jean Dominique Bauby, fundador, mantenedor y DJ de Radio Haiti-Inter, estación de radio independiente haitiana que Dominique mantuvo por 3 décadas, muy a pesar de la represión del tiránico régimen de los Douvalier que siempre lo perseguiría. Dominique fue asesinado en el 2000, pero su legado como un comunicador de ideales inquebrantables y no negociables es exaltado por Demme, como solo el sabia hacerlo



The Manchurian Candidate (2004- Otra película de Demme que llegó a destiempo. La monumental sombra que la precede- es la segunda adaptación de la novela de Richard Condon del mismo titulo, ya convertida en un legendario largometraje de John Frankenheimer en 1962- hizo que no funcionara en taquilla. ni con la critica, en un principio. La de Demme no es un remake de la primera película, sino una segunda reinterpretación de la novela. Con el paso del tiempo se antoja profética, ya que vista a distancia parece anunciarnos la era Trump. Hace poco la pusieron en Netflix. Nada es casualidad.


lunes, 10 de abril de 2017

Cineastas necesarias: Relecturas históricas en ámbitos sociopolíticos, familiares y revisionistas en el cine de Isabel Coixet, Ursula Meier, Kelly Reichardt y Sarah Polley





Si hay algo que podemos afirmar en pleno 2017 en ese universo infinito que es el cine es el hecho de que ya el concepto de una mujer "cineasta" es un concepto que suena menos extraño. 122 años desde la invención del cinematógrafo de los hermanos Lumiere  y parece que es apenas desde hace demasiado poco que a la dominantemente masculina industria del cine se le antoja el concepto de una mujer cineasta como uno probable y rentable. Es algo a aplaudirse si, pero aun la igualdad de genero dentro de la industria cinematográfica a pesar de su apariencia de que lentamente se equipara, está lejos de eso.
Varios datos se acumulan: Según Martha Lauzen, directora del Centro para el estudio de la mujer en el cine y la televisión, de la universidad de San Diego que realizan anualmente un estudio estadístico sobre la mujer en la industria del cine de las 250 películas mas exitosas a nivel mundial  tan solo un 7% fueron dirigidas por mujeres, en 2015 había sido un 9%. Por otro lado en Hollywood, la omnipresente potencia del cine, el 17% de la fuerza laboral total la componen las mujeres. Se afirma que desde que dicho estudio anual de la presencia de la mujer en la industria cinematográfica se comenzó a realizar en 1998, ese 17% de la fuerza laboral femenina en el cine se mantiene intacto.
La figura de Alice Guy recientemente volvió a relucir gracias a un articulo que se volvió viral en las redes sociales. Guy fue la primera directora de cine documentada en la historia, desarrollando su carrera desde finales del siglo 19 hasta entrada la década de los 20 del siglo pasado. Luego de Guy, han surgido tantas que han enriquecido la historia del cine con sus contribuciones invaluables: Dorothy Arzner, Alicia Armstrong de Vicuna, Leni Riefenstahl, Agnes Varda, Chantal Akerman, Mai Zetterling, Elaine May, Sara Gómez, Ida Lupino, Susana Amaral, Lina Wertmuller, Margarethe Von Trotta, Maria Luisa Bemberg, Doris Dorrie, Gilliam Armstrong, Jane Campion, Euzhan Palcy, Liv Ullmann, Agniezska Holland, Sally Potter, Claire Denis, Kathryn Bigelow, Lucrecia Martel, Claudia Llosa, Fina Torres, Catherine Breillat, Maria De Medeiros, Nora Ephron, Susan Seidelman, Allison Anders, Amy Heckerling, Lynne Ramsay, Nicole Holofcener, Marjane Satrapi, Samira Malhkabaff, Penny Marshall, Nancy Myers, Rose Troche, Martha Coolidge, Nancy Savoca, Penelope Spheeris, Miranda July, Nicole Garcia, Agnes Jaoui, Barbra Streisand, Julie Taymor, Antonia Bird, Niki Caro, Iciar Bollain, Helena Taberna, Maria Ripoll, Mary Harron, Debra Ganik, Deepa Metha, Mira Nair, Sofia Coppola, Barbara Kopple, Kasi Lemmons, Maiween, Valeria Sarmiento, Asia Argento, Kimberly Peirce, Jill Soloway, Susanne Bier, Jodie Foster, Marleen Gorris, Marina De Van, Ana Lily Amirpour, Andrea Arnold, Rebecca Miller, Lone Scherfig, Lisa Cholodenko, Ava DuVernay, Julie Dash, Marielle Heller, Lisa Langhset, Lorene Scafaria, Valerie Faris, Shari Springer Berman, Dunia Ayaso, Samantha Taylor Johnson, Catherine Hardwicke, Mimi Leder, Leslye Headland, Patty Jenkins, Karyn Kusama, Paula Markovitch,  Joan Chen, Valeria Bruni-Tedeschi, Pepa San Martin, Lucia Puenzo, Mariana Rondón, Lynn Shelton, Gillian Robespierre,  Jennifer Kent, Julia Solomonoff, Florence Jaguey, Mariette Monpierre, Melanie Laurent, Emmanuelle Bercot, Paulina Ortiz, Leticia Dolera, Gabriela Cowpertwhaite, Amma Assante, Maren Ade...en fin no están todas las que son y viceversa. Todas cineastas que han hecho cine memorable e influyente de alguna manera u otra, dentro de la rama del cine narrativo. Algunas muertas, otras en activo. La gran mayoría de ellas a pesar de su prestigio con una filmografía de apenas un par de títulos. Con grandes dificultades para sacar sus proyectos adelante a pesar de éxitos comerciales y de critica y sendos premios alcanzados. Parecen batallón pero si se compara ese muestrario con el abrumador dominio masculino  por 122 años y la batalla constante que todavía es para muchos grandes estudios y fuentes financieras el convencer que una mujer puede estar a la cabeza de una película, resulta un grupo diminuto. Todas ellas además de esa problemática en común tienen la valía de su trabajo, el haber revolcado el avispero del cine- y seguirlo haciendo- y a través de sus aportaciones y particulares visiones del mundo hacer del arte cinematográfico uno constantemente evolutivo y enriquecido por ello.


Para muestra del panorama actual y reciente del cine realizado por mujeres traigo a consideración como ejemplo el trabajo de 4 cineastas todas escritoras y directoras, entiéndase autoras totales de sus proyectos, gestoras de imparables y particulares universo femeninos, universales, humanos, revisionistas y urgentes.
La mas veterana de las 4 es Isabel Coixet, realizadora catalán, ha realizado 11 largometrajes de ficción, 4 documentales y 9 cortometrajes. Su filmografía la ha realizado tanto en su nativa España como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Japón y Francia entre otros destinos. Su cine es uno intimista pero de claras preocupaciones sociopolíticas y globales enmarcadas dentro de espacios cerrados y narrativas en donde la pareja es el eje central. Su quinto y quizás mejor largometraje: The Secret Life of Words (2005) es probablemente la mejor prueba de su crisol global/intimista. La historia de una refugiada de la guerra de los balcanes Hanna que acepta un trabajo de enfermera en una lejana torre de petróleo en la costa de Islandia cuidando a Josef un trabajador de la torre que sufrió graves quemaduras en un accidente de trabajo. El silencio que Hana le exige a Josef como parte de su labor mientras sana de sus heridas y cuida de el se va rompiendo lentamente, en parte por la persistencia de Josef en conocerla mas pero también por la necesidad de Hana de algo mas imperativo que el escape de sus recuerdos y su pasado: el sanar las heridas de dicho pasado. 

Hana cura las heridas físicas y palpables de Josef pero las suyas visibles e invisibles que dejó la que es todavía una de las guerras de tiempos recientes mas misteriosas para nosotros en nuestro hemisferio no son tan fáciles de sanar. Josef a su vez fue a trabajar a la lejana torre buscando escapar de una fallida relación pero su dolor, enorme según sus estándares parece diminuto al lado del de esta sobreviviente no solo de la guerra sino del abuso sexual que la misma trajo a su vida. En una de las escenas mas conmovedoras del cine de lo que va de siglo, Hana muestra las cicatrices producto de su violación. A su vez que presenciamos una terrible confesión de violación y las heridas de Hana se vuelven palpables junto a su dolor a su vez presenciamos lo que el cine siempre nos ha vendido como el momento mas hermoso y sublime de una película: el momento en que nace la historia de amor. Josef se enamora perdidamente de Hana pero esta desaparece de la torre de petróleo y Josef cuando junta las suficientes fuerzas visita a una figura de su pasado que le recomienda que la deje tranquila, que algunas heridas no cierran y sanan tan palpablemente como las suyas. Pero parece inevitable que una historia de amor que a su vez actué como proceso de sanación salga de ahí. Coixet apuesta a convertir el literal proceso de sanación en uno metafórico y a la vez posible. En donde a partir de la confrontación con el horror personal y universal de una guerra se haga posible el proceso de sanación, y afloren segundas oportunidades de vida. Coixet apuesta al amor como herramienta principal para sanar. Pero reconoce que dicho proceso no esta exento de la confrontación con las heridas, a su vez haciendo un comentario sobre la pertinencia del tema la dificultad del proceso de sanación de sobrevivientes de guerra y de  como es un tema - por falta de empatía, enajenación o descuido social en general- visiblemente ignorado por la sociedad actual. Coixet lo denuncia enfáticamente pero a la vez abre la puerta a la concientización del tema y a la esperanza que mujeres como Hana puedan encontrar algún día su felicidad o algo parecido a la misma.


Ursula Meier, cineasta franco suiza, tiene 2 largometrajes, 1 documental, 1 película para televisión y 4 cortometrajes a su haber. En sus dos largometrajes a su haber: Home y Sister Meier se ha enfocado en el ámbito familiar de familias " particulares" o no convencionales, pero no lo suficientemente desprovistas de amor y empatía como para llamarlas disfuncionales. En Home (2008) encontramos de entrada una situación particular: una familia perfecta: padre, madre, 2 hijas y  1 hijo en diferentes estados de la adolescencia que viven una idílica existencia lejos del mundanal ruido en una casa que ubica al costado izquierdo de una autopista que lleva cerrada por 25 años. La rutina familiar es una que parece desprovista de tensiones que irán aflorando a lo largo del largometraje al cada miembro de la familiar ser diametralmente opuesto y lidiar de forma muy distinta con la nueva realidad en su vida: el anuncio de que la autopista cerrada volverá a abrirse, situación de la que se enteran por la radio ya que nadie va a la casa a avisarles ni siquiera a desahuciarlos. Nadie mueve un pelo por salir del hogar que la familia ha construido a lo largo de su vida juntos. Meier acentúa la actitud imbatible de la familia de permanecer allí a la vez que lleva la narrativa a sus ultimas consecuencias con la casa literalmente cayéndoseles encima, quebrando literalmente las tensiones primero metafóricas y luego muy palpables que amenazan con la descomposición de su unidad familiar. Sin dejar en ningún momento de mostrar compasión, humor y cariño por sus personajes Meier desafía y cuestiona lo que moralmente es reconocido como familia unida y hogar como conceptos. Hogar es un espacio palpable, físico o construido? Querer aferrarnos a un espacio físico va a determinar la funcionalidad de una unidad familiar? Enfrentarse al mundo y salir de la burbuja que hemos decidido crear junto a nuestros seres queridos para enajenarnos de la realidad es algo posible, honesto, saludable? Meier nos enfrenta a dichos argumentos tan intensos, pertinentes y debatibles en clave de comedia y con uno de los argumentos mas descabellados, originales y divertidos del cine narrativo reciente.


Kelly Reichardt, cineasta estadounidense con 6 largometrajes de ficción y 3 cortometrajes a su haber, además de escritora y directora es la editora de sus filmes. Sus 6 largometrajes son increíblemente diversos en cuanto a temática y estilos mostrando su capacidad para abordar lenguajes  disimiles bajo una estética particular. En Reichardt la exploración y el revisionismo de ciertos géneros cinematográficos tradicionales y dominados por visiones estéticas masculinas domina sus propuestas. 


Su cuarto largometraje, Meek's Cutoff (2011) resulta provocador y fascinante de entrada por la nocion con la que nos asalta: un western dirigido por una mujer. Reichardt se pone al frente del genero quizás mas quintaesencialmente testosteronico de la historia del cine para darle su particular vuelta de tuerca. Meek's Cutoff no posee la estructura clásica de la trama que domina el genero. Es mas bien un estudio de personajes y su entorno, enfocándose en un grupo de pobladores nómadas que transitan en una "diligencia" por un desierto devastado por la sequia en el Oregon del 1845 buscando agua potable y un posible lugar de asentamiento. Narrando siempre desde el distanciamiento, Reichardt devela poco a poco los comportamientos individuales de los componentes del diverso grupo. Meek el autoimpuesto líder de la caravana es un personaje sacado de western clásico: es el hombre rudo, violento, alcohólico y que se cree mas que nadie siendo en el fondo poco menos que un imbécil ignorante. En los tres matrimonios que componen el grupo las mujeres parecen ser las fuerzas dominantes , pero no se les da participación ni voz ni voto en las decisiones grupales. Los hombres se dan cuenta gradualmente que Meek el supuesto líder es un farsante que no tiene idea de hacia donde van. Un indígena, el único ente nativo y conocedor de esas tierras que se les aparece en camino podría llevarlos a buen destino y es aquí que una de las mujeres, Emily, la mas verbal y proactiva de las tres mujeres insiste en que el aborigen es la única manera de que podrían salvarse y llegar a un destino concreto. Reichardt mantiene el relato siempre ambiguo y a través de puntillosas alegorías visuales comenta acerca de la desigualdad de genero en lo que fue el proceso de los asentamientos humanos en el oeste estadounidense. Un proceso que no fue inclusivo en torno ni a la mujer ni a los pobladores nativos de dichas tierras. Un proceso de desigualdad que en el siglo 21 aun continua y se manifiesta en proyectos nefastos como el gasoducto que pretenden construir en tierras indígenas en Standing Rock en Dakota del Sur. 

A pesar del revisionismo tanto en forma como en contenido que Reichardt plantea, cuando la película fue estrenada en 2011 y a pesar de una recepción critica abrumadoramente positiva. Todo lo que se escribió acerca de la película parecía mas concentrado en el hecho de que una mujer dirigiera una película enmarcada dentro de un genero "masculino" que en la doble discusión revisionista de genero que la cineasta quería suscitar.


Sarah Polley  cineasta canadiense con 2 largometrajes de ficción, 1 documental y 2 cortometrajes a su haber era una de las mejores actrices de su generación, antes de su debut como directora en 2007 ya había acumulado una abultada filmografía como actriz . Termino con ella esta pequeña revisión de cineastas autoras del cine actual con el único documental que escogí para la muestra. Stories We Tell (2013), mas que un documental es un ensayo cinematográfico altamente personal en donde Polley que se pone a si misma al centro del relato cuestionándose  la nocion de lo que es la historia familiar y como se reposiciona, se cuestiona, reinventa y transforma según la persona que la cuenta, la escucha y la vuelva a contar. La historia entonces pasa a ser para Polley un proceso personal en el que no hay ni puede haber una sola manera de contar, explicar o justificar un mismo hecho. Polley convierte en cine la jornada mediante la cual descubre y entra en contacto con un padre biológico que nunca había conocido ni conocía de su existencia en contraste con el padre que la crió. Y en el proceso también descifrar el enigma y gran vacío de una madre ausente, muerta por un cáncer fulminante en enero de 1990 dos días después de Polley haber cumplido 11 años. El desliz amoroso del cual fue producto su nacimiento, la historia de sus padres y sobre todo de su madre y el porque de tantas interrogantes que la madre desde su tumba nunca podrá definitivamente contestar es un proceso en el que Polley envuelve a sus hermanos, sus parientes y a su padre biológico y de vida. Su mayor logro es quizás como mas allá de un ejercicio psicológico impenetrable, Polley logra hacer de su jornada una accesible y constantemente fascinante al revolcarse en ese terreno de reconstruir la memoria familiar. Al adentrarse en ese vacío de la especulación y el filtro personal que informa constantemente las relaciones humanas y lo que dejan: ese legado de acciones y palabras que son los que perpetrarán nuestro lugar en este universo una vez ya no estemos físicamente en el.
El trabajo de estas 4 cineastas es uno necesario. De todas ellas es quizás Coixet la que por su veteranía tiene los medios y la oportunidad constante de llevar a cabo todos sus proyectos. Las películas en cuestión todas han contado con actores y equipos de trabajos prestigiosos y reconocimiento internacional. Aun así estas cineastas tienen dificultades para realizar sus proyectos y no pueden vivir totalmente del cine. Kelly Reichardt ha logrado que las principales casas productoras del cine independiente de Estados Unidos financien y estrenen sus proyectos pero en sus propias palabras: "tengo que esperar a que hagan 2 o 3 películas dirigidas por hombres para que hagan otra mía". Sarah Polley anunció recientemente que su próximo proyecto será uno de televisión y dicho medio junto a las plataformas sociales de streaming ha servido para que muchas cineastas reconocidas sigan trabajando y vigentes para una industria como la del cine que sigue empeñada en arrinconarlas a pesar de lo mucho que la enriquecen de tantas maneras posibles. No es suficiente con que trabajen en televisión, las queremos en la pantalla grande también. Y sobre todo al menos yo espero que llegue el día mas pronto que tarde que el cine dirigido por mujeres deje de ser considerado como tal para ser llamado simplemente: CINE


(Ponencia leída el 5 de abril del 2017 como parte del Undécimo Coloquio de las Mujeres en el Recinto Universitario de Mayaguez)











jueves, 26 de febrero de 2015

WHY I GO TO THE MOVIES WITH LILLIAN

Epigraph: (What We Talk About When We Talk About Art)


Birdman, directed by Alejandro G. Inarritu, winner of four Academy Awards including Best Picture of 2014.

by Jan Galligan & Lillian Mulero, Santa Olaya, PR

 Lillian and I talk about art most of the time. I don't mean that this is the only subject of conversation, just that art inhabits our life; we look at everything from the point of view of the artist. This is probably true for doctors, lawyers, maybe accountants, certainly true for scientists, musicians, filmmakers, writers, poets, and theater people – the world is a stage, after all.


EMMA STONE


Alejandro G. Inarritu's latest film, Birdman or (the Unexpected Virtue of Ignorance), takes this literally, although the world here is confined to mid-town Manhattan and all the air above it. For the most part, it is further confined to the backstage and basement dressing rooms of the St. James Theater located on 44th at Broadway, in the Theater District near Times Square. Some of the action is restricted to the theater's stage, while the rest takes place inside the main character's head. Riggin Thompson, former Hollywood star of the blockbuster action-film series Birdman, has written a play based on What We Talk About When We Talk About Love (original title: Beginners), Raymond Carver's iconoclastic, breakout, short story. Carver had the reputation for writing very terse, short short stories. His writing has been labeled minimalist, and “dirty-realist,” although he rejected both characterizations. Recent literary scholarship has revealed that the version of his story published in an award-winning collection of the same name, had been pared down by Carver's editor, Gordon Lish, so that it represented less than half of the original manuscript. The original story, Beginners, has recently been published in its entirety, through the efforts of Carver's widow.

All seventeen of the stories in that collection were heavily edited by Lish, and most were retitled. On the eve of publication, Carver had a change of heart, a crisis of confidence, and wrote a seven page impassioned letter to Lish begging him to delay publication, or not publish at all, despite having signed a contract with Knopf based on Lish's version of Carver's stories. Carter wrote: Dearest Gordon, I've got to pull out of this one. Please hear me... I look at “What We Talk About...” (Beginners) and I see what you've done, what you've pulled out of it, and I'm awed and astonished, startled even, with your insights. Please help me with this, Gordon. I feel as if this is the most important decision I've ever been faced with, no shit... Please, Gordon, for God's sake help me in this and try to understand. Listen. I'll say it again, if I have any standing for reputation or credibility in the world, I owe it to you. I owe you this more-or-less pretty interesting life I have. But if I go ahead with this as it is, it will not be good for me...

Two days later Carver relented, the stories were published as Lish had edited them, the book garnered rave reviews, cemented Carver's reputation as a minimalist, and sold thousands of copies. Two years, and one more collection of stories later, also edited by Lish, but this time lightly, relations between Carver and Lish were strained to the breaking point. Lish wrote to Carter: … we've agreed that I will try to keep my editing of the stories as slight as I deem possible, that you do not want me to do the extensive work I did on the first two collections. So be it Ray. Two months later Carver wrote to Lish: What's the matter, don't you love me anymore? I never hear from you. Have you forgotten me already?

Writing about Birdman, critics have made much of the fact that Michael Keaton, former star of the blockbuster Batman series, plays Riggin Thompson, former star of the blockbuster Birdman series, who plays Nick, narrator of Carver's story What We Talk About When We Talk About Love, who is the main character in Thompson's play of the same name. They also point to the fact that Edward Norton played Bruce Banner in the Incredible Hulk, after playing the lead as the Narrator in David Fincher's breakout film Fight Club. In Birdman, Norton plays famous Broadway method actor, Mike Shiner.

On the eve of opening night, during the final preview performances, Thompson hires Shiner to replace an actor Thompson deposes, because he was not up to the part. Shiner is more than adequate. He has inhabited the play even before arriving for his tryout, primarily because he had been rehearsing the play for months with Lesley, his live-in girl-friend. He lives with her, or as she says in a puzzling aside, “we share a vagina.” Funny, because he is also purported to be impotent, at least off stage. On stage he is a demonic actor, impetuous, impervious, inspired and sexually charged. In his first run through with Thompson, Shiner knows all of his character, Mel, a 45-year old cardiologist's lines and Thompson's Nick character's, as well. Within minutes, Shiner has -- through a series of readings, coaching Thompson on how to deliver his lines, making continual suggestions that Thompson pare down his dialog, cutting it to the bone -- rewritten the action so that Thompson's Nick has Shiner's Mel completely mesmerized. It's at this moment it becomes clear that the film Birdman, is not about a theatrical, and by extension cinematic, adaptation of Carver's story What We Talk About When We Talk About Love, but is instead about the tortured relationship between author Raymond Carver and his editor Gordon Lish.



This explains the subsequent conflicts between Thompson, and Shiner who is constantly working to remake the play, find its essence, hone its presentation, and control the public's perception, and ultimate reception of the play. Shiner dramatically cuts short his first preview performance by stepping out of character, breaking down the wall, and talking directly to the audience, to tell them what shit the play is at that point. This nearly leads to fisticuffs between Shiner and Thompson. Next, Shiner manages to get a cover story in the Arts section of the New York Times, an interview with him and a preview of his participation in Thompson's production. He practically takes ownership of the play, and does take ownership of Thompson's origin story of having been inspired by Raymond Carver to become an actor. Thompson is so incensed, that he does end up in a fist-fight with Shiner, nearly giving him a shiner, and finally, they are wrestling on the ground, in a metaphoric sexual embrace. Thompson is embarrassed. Shiner remains impervious, as Thompson beats him over the head with the wadded up newspaper article.

By this point, Thompson has lost face and most of his self respect. The only solution seems to be a dramatic gesture. On opening night, in the emotionally wrought closing scene, Thompson enacts the suicide shot to the head using a real gun, but he misses and shoots off his nose. The curtain falls.

The play is a critical success. Despite his Hollywood action-hero baggage, Thompson is hailed as a new voice in American theater, bringing fresh blood to the stage and, displaying the unexpected virtue of ignorance, inventing a new super-realistic form of dramatic presentation. He has literally “cut off his nose to spite his face,” and with that, he flies out the window.  

Looking at Inarritu and his co-writers' script suggests that despite a great deal of the dialog, especially in scenes of the play, coming directly from Carver's short story, the central conflict, and some of the off-stage dialog comes from Carver's tortured letter to Lish, trying to delay or halt the publication of his book of short stories. There seem to be three central themes to Inarritu's Birdman.

One: getting caught with your pants down, everyone's worst nightmare -- running around in public in just your underwear. For Thompson this is a major humiliation. For Shiner, it's just another day at the office. 



Two: floating – above the ground, or high in the sky. Everyone's favorite dream, and the essence of self esteem and well being. Here that domain belongs to Thompson alone, and it may be all in his head. This was true for Carver as well. In a letter to Lish, at one of his high points, six months before publication of his story collection, Carver writes: I'm happy, and I'm sober. It's aces right now, Gordon. I know better than anyone a fellow is never out of the woods, but right now it's aces, and I'm enjoying it.

Actor Michael Keaton as Riggin Thompson, cinematographer Emmanuel Lubezki,
director Alejandro G. Inarritu, and co-writer Nicolás Giacobone, with Birdman 3 poster.

Three: mentioned before, Thompson's act of self-mutilation, self-retaliation. From the start of the film this is hinted at, foretold, in the masks which cover the Birdman movie character's face, the mask of The Phantom of the Opera, still playing across the street from the St. James Theater, at the Majestic Theater on Broadway, and the hospital bandages of an old man in a story Thompson's cardiologist Nick character tells during the play, and then Thompson's own bandages when he wakes up in the hospital after his gun “accident” and a rhinectomy and nose-replacement surgery. His face is not the same and his public image will never be the same. People will no longer recognize him for who he was, let alone who he has become. Exactly the fate that Carver feared so deeply when he wrote to Lish, wishing there was some way to rise above it all: As I say, I'm confused, tired, paranoid, and afraid, yes, of the consequences... So help me, please, yet again. Don't, please, make this too hard for me, for I'm just likely to start coming unraveled... God almighty, Gordon... Please do the necessary things... Please try to forgive me, this breach. Ray.



Epitaph: A Thing Is Just a Thing, Not What People Say About That Thing.” Card, taped to the mirror in Riggin Thompson's dressing room.