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miércoles, 3 de abril de 2013

Resumen de las entradas en CineCero (enero-marzo de 2013)

RESUMEN

miércoles, 27 de marzo de 2013

Un estimulante paseo continental

     La cuarta edición del festival de cine europeo “Hecho en Europa”, organizado por la Alianza Francesa, fue sin duda la más exitosa de las que han orquestado hasta ahora. Dando inicio en 2010 como un festival de cine francés, a partir del año siguiente fue expandiéndose a un festival con una selección más amplia que abarca todo el continente europeo...


miércoles, 20 de marzo de 2013


"Llamémosle 'autenticidad'": Entrevista a Andreas Dresen - Segunda parte


CC: El nombre de tu compañía de producción nos recuerda la de François Truffaut, “Les Films du Carrosse”, cuyo nombre rinde homenaje a Jean Renoir. La película de Renoir, Le Carrosse d'or, retrata a una compañía de teatro que viaja a América Latina donde enfrenta problemas con su arte y sus patrocinadores. ¿Esa fue la inspiración para tu compañía?

AD: Bueno, conozco la compañía de Truffaut porque soy fanático de sus películas. Me encanta su manera de retratar a las personas y de narrar una historia. Pero él no me sirvió de inspiración. Realmente, estaba buscando un nombre que sonara interesante y que tuviera un contenido político bajo la superficie. 

miércoles, 13 de marzo de 2013


La ficción del documento


La cita era para las 8:00pm y el studio de Sofía Gallisá en Fort Green, Brooklyn, empezó a llenarse de amigos puertorriqueños. Eramos cerca de diez. Habíamos sido convocados por la cineasta y profesora, Lynne Sachs. Lynne quería saber nuestras historias de cama, grabarlas y estudiarlas. Sofía, su colaboradora, confiaba en nuestro poder narrativo y extrañezas, de ahí la invitación... 


miércoles, 6 de marzo de 2013


Debut de Cinecero en Televisión


Cinecero debutó en la televisión puertorriqueña el pasado lunes 25 de febrero. El camarada José Emilio "Chemi" González estuvo en el programa Juntos y Revueltos hablando sobre los Óscares...


miércoles, 27 de febrero de 2013


¿Qué significa un Oscar?


Significa muchas cosas, claro. ¿Quién no ha soñado con la estatuilla? Es un galardón tan excitante como el chocolate dorado de Willy Wonka, sin las calorías y con efectos secundarios de otra naturaleza que la nutritiva...


miércoles, 20 de febrero de 2013


Un héroe sencillo: La vida útil


De cuando en cuando, surcan el cielo cinematográfico pequeñas grandes joyas llegadas desde el Uruguay: Obras como 25 watts, Whisky y Gigante (la mayoría del clan Epstein – Stoll). Llegan del sur para construirnos una imagen melancólica y sencilla de este país. La vida útil, de Federico Veiroj, nos regala otra imagen de lo que puede ser el uruguayo, a partir de una historia sencilla y desnuda, muy próxima a todos los amantes del cine...


miércoles, 13 de febrero de 2013


Por una nueva militancia: El estudiante de Santiago Mitre


La primera vez que vi El estudiante (2011) de Santiago Mitre fue en una función de noche en la Sala Leopoldo Lugones en el décimo piso del Teatro San Martín. La Lugones se inauguró en 1967, y parece que no ha cambiado nada desde entonces. El piso cubierto de alfombra roja que simula terciopelo, las filas de butacas de vinilo con reposabrazos en madera, la luz tenue que cubre todo con una leve pátina de misterio, en fin, es un espacio acogedor para cualquiera de esos bichos raros que llaman cinéfilos...

miércoles, 6 de febrero de 2013


El Cinema Novo desde el compromiso popular: Rocha revisited


“Donde haya un cineasta, de cualquier edad o de cualquier procedencia, listo para poner su cine o su profesionalidad al servicio de las causas importantes de su tiempo, ahí habrá un germen del Cinema Novo”. Estas son las palabras que Glauber Rocha utilizó en su manifiesto Uma estêtica da fome, publicado en 1965, para definir el Cinema Novo, un movimiento del que fue su principal impulsor y teórico, su cineasta más aclamado internacionalmente, y que ha llegado a confundirse con su propia persona... 


miércoles, 30 de enero de 2013


Cine y riqueza


En estos días en que revaluamos el cine visto en el último año, me gustaría destacar dos filmes que han coincidido en varias listas de publicaciones importantes y se han mantenido en el apartado de películas a las que les he dedicado pensamiento frecuente debido a su problemática: Cosmopolis de David Cronenberg y Holy Motorsde Leos Carax...

miércoles, 23 de enero de 2013


Sueños recurrentes y el pequeño fuego en el centro de tu corazón

Desde que tengo uso de la memoria, el cine, la música y la literatura han sido mis herramientas de preferencia en la búsqueda de respuestas para las preguntas que me hago, producto de mis permanentes cuestionamientos existenciales. Supongo que tengo que aceptar que mi afán por ver películas que traten de  alguna forma u otra sobre mis propios dilemas paranoicos y cuestionamientos socio-políticos posiblemente sea mi forma preferida de escape psicológico del hecho de que vivo en una sociedad irremediablemente jodida, por la que hay muy poco que un sólo individuo puede hacer...

miércoles, 16 de enero de 2013


Ignacio y Don Ángel

El pasado 4 de enero ya se empañaba de tristeza el nuevo año al enterarnos de la muerte de Don Ángel F. Rivera, un verdadero baluarte de las imágenes en movimiento en Puerto Rico. Cineasta, director de teatro y televisión, Don Ángel era un comprometido de las artes y su desarrollo en Puerto Rico. Creador y mantenedor por varias décadas del Archivo de Imágenes en Movimiento de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Publica (WIPR) con la cual colaboró activamente hasta el momento de su muerte a los 90 años... 

miércoles, 20 de marzo de 2013

"Llamémosle 'autenticidad'": Entrevista a Andreas Dresen - Segunda parte


Segunda Parte

CC: El nombre de tu compañía de producción nos recuerda la de François Truffaut, “Les Films du Carrosse”, cuyo nombre rinde homenaje a Jean Renoir. La película de Renoir, Le Carrosse d'or, retrata a una compañía de teatro que viaja a América Latina donde enfrenta problemas con su arte y sus patrocinadores. ¿Esa fue la inspiración para tu compañía?

AD: Bueno, conozco la compañía de Truffaut porque soy fanático de sus películas. Me encanta su manera de retratar a las personas y de narrar una historia. Pero él no me sirvió de inspiración. Realmente, estaba buscando un nombre que sonara interesante y que tuviera un contenido político bajo la superficie. Creo que cuando las personas leen “Iskremas” no saben lo que significa. Pero suena bien, suena a un helado (risas). Si me preguntan, puedo contar la historia detrás del nombre, decir que está conectado a cierto tipo de películas del la Europa del este y a una trayectoria política también. Para mí, eso era una buena mezcla.

CC: ¿Y qué tal –regresando de nuevo al oeste –los directores neorrealistas? ¿Tuvieron alguna influencia en tu carrera? Pensamos en esta pregunta porque los críticos de cine utilizan mucho la palabra realismo cuando hablan sobre tus películas, quizás porque tus técnicas de improvisación le dan un tono realista a tu trabajo.

AD: Realmente hubo mucha influencia de diferentes directores. Si uno le interesa el cine, uno ve muchas películas con frecuencia. Y para mí, las primeras películas de Federico Fellini eran bien interesantes: La Strada, La Notte di Cabiria, e incluso los trabajos de Rossellini. Estos eran los neorrealistas en Italia. También De Sica con Ladri di biciclette. Pero por otro lado estaban, por ejemplo, las películas de Truffaut, y en los años 90 descubrí el trabajo de los neorrealistas ingleses como Mike Leigh y Ken Loach. Sus películas fueron bien importantes en mi formación, al igual que el trabajo de los hermanos Dardenne. Y por último, pero no menos importante, Jim Jarmusch fue bien importante para mí en los 90 tempranos porque era fanático de Stranger than Paradise y Down by Law. Estos trabajos de Jarmusch son realmente impresionantes.
     Aki Kaurismaki es otro director que me gusta mucho aunque no lo considero parte del realismo social. Más bien él se acerca al realismo pero con un modo de narrar bien artístico. Aunque representa la realidad de manera artificial, siempre está conectado a la realidad social de nuestro mundo. Otro director que admiro es Luis Buñuel quien tenía un corazón grande a pesar de ser bien agresivo en sus narraciones. Eso me gusta porque a veces pienso que vivimos en un mundo sombrío y no nos ayuda ser siempre amigables. Quizás me siento cercano a Buñuel porque su estilo narrativo es lo que extraño en mis propias películas. Siempre soy muy abierto y amable aunque a veces quisiera ser un poco más agresivo. Eso lo encuentro en el cine de Buñuel, por ejemplo.

CC: ¿Y qué tal el realismo? ¿Consideras que tus películas caen bajo esta etiqueta?

AD: No lo sé. Esa etiqueta se la dejo a los críticos. Yo, no obstante, siempre he utilizado la palabra “autenticidad”. Y siempre he pensado que hay una diferencia entre realismo y autenticidad. Realismo significa para mí “decir la verdad”, y eso siempre es interesante en el cine. Pero si logro en una película alcanzar cierto tipo de verdad desde un punto de vista artístico, entonces esto sí me interesa cinematográficamente hablando. No creo que el cine o la pantalla grande sean un espejo fidedigno de nuestro mundo. Eso es imposible. Si quieres ver la realidad sal a la calle, no entres a un teatro. Este último espacio es el lugar incorrecto para buscar la realidad porque en el cine siempre hay una expresión artística; hay personas detrás de la cámara tomando decisiones, poniendo la cámara en una dirección y no en otra, decidiendo cuándo rodar la película y cuando pararla. Esto significa que siempre vemos una pequeña parte del mundo real y el equipo de rodaje decide qué parte del mundo va a ser representada. Por esa razón, todo lo que vemos es un punto de vista subjetivo del mundo. No se puede ver una pintura “naturalista”. Para esto el cine es el peor lugar, en mi opinión. Y no me gusta mezclar ambas cosas.
     Lo que intento hacer con mi trabajo es darle una impresión realista a nuestro mundo, para que las personas que estén sentadas en la audiencia sientan que están conectadas a las cosas que están sucediendo en la pantalla, que conocen a los personajes, los lugares, aun si son representados de manera artística. Eso es lo que intento hacer. El guionista Wolfgang Kohlhaase me dijo algo que yo encuentro bien sensato: “para hacer una buena película, más de una persona tiene que tener más de un buen día”. Esto significa que las personas detrás de la cámara tienen que trabajar duro para crear un mundo en la pantalla que parezca real aunque realmente no lo es. Y lograr este efecto “realista” cuesta mucho trabajo. A veces pienso que las personas creen que solo se necesita salir a la calle y grabar con la cámara, pero no es así, desafortunadamente.

CC: Curiosamente, no obstante, para filmar esta autenticidad has dirigido películas con personajes poco comunes. En Cloud 9, por ejemplo, cuentas la historia de la vida sexual de una pareja de la tercera edad. Parece haber la necesidad de contar historias de personas poco convencionales y que no suelen ser los protagonistas de las películas que dominan el mercado. ¿Por qué te interesan estas historias?

AD: La verdad es que para las personas con sesenta años o más estas historias son completamente comunes y corrientes, y ocurren todos los días alrededor del mundo. El problema es que las y los que hacen películas frecuentemente se olvidan de esto y tratan de crear grandes melodramas. Para mí es mucho más interesante adentrarse en este mundo y descubrir este tipo de historias del día a día. Por ejemplo, en la película Cloud 9 hicimos mucha investigación y hablé personalmente con muchas personas mayores que me contaron sobre su vida y su sexualidad. Pero luego, cuando el filme se estrenó, muchas personas nos dijeron que habíamos roto un tabú. Yo tengo que decir que esto es solo un tabú en nuestra cabeza porque el sexo se manifiesta en todos lados y todo el tiempo, y las personas mayores lo practican y también se enamoran. Solo estábamos presentando una parte de nuestro mundo. Creo que esto es lo que debemos hacer en el cine. No hay ninguna buena razón para ignorar este tipo de historias. Solo porque los medios de comunicación masiva las ignoren no significa que sean un tabú. El tabú está en nuestra cabeza.
     Cuando filmamos Stopped on Track sucedió algo similar. Usualmente evitamos pensar en la muerte porque a pesar de ella debemos continuar con nuestras vidas. Y es más fácil olvidarnos de que somos seres mortales. Pero aunque no pensemos en ella, esto no significa que el tema no esté latente. Lo único que intento hacer es traerlo a colación y sugerir que debemos poner atención a ciertos temas que a veces ignoramos. Por eso es que pienso que la historia de Cloud 9 no es extraordinaria, es normal y simple, sin ningún detalle especial. Es solo una parte de nuestra realidad que solemos ignorar.

CC: Si algunas personas perciben esto como romper un tabú, nos interesaría saber cómo tus películas –como Cloud 9 y Stopped on Track –son recibidas por las compañías de producción, especialmente por los canales de televisión pública que suelen apoyar a los cineastas independientes en Alemania. ¿Nos podrías hablar un poco sobre la presente situación de los cineastas independientes, las compañías de producción de cine y las estaciones televisivas en tu país?

AD: Esto siempre ha sido un gran problema porque los fondos para las producciones independientes dependen, por un lado, del sistema de televisión pública alemán –que está comprometido a apoyar las producciones independientes –y, por otro, del apoyo de los estados federales del gobierno. Sobre estos dos pilares yace el sistema de subsidios. Basta decir que esto ayuda a muchas compañías de producción, pero es una red burocrática que es muy difícil de entender sobre todo para las personas más jóvenes que están comenzando a trabajar en la industria de cine. Por ejemplo, con frecuencia es más fácil conseguir financiamiento para una primera película que para una segunda. Hay una cierta actitud para ayudar a los nuevos directores, pero luego escasea el apoyo para otros proyectos de estos realizadores jóvenes. Por lo tanto, es una red complicada, aunque con todo y eso surgen de vez en cuando una gama de producciones radicales y no hay oposición a temas extremos de parte de los subsidios públicos. Esto se evidencia si miramos las tres producciones que ganaron los premios del cine alemán este año: Barbara de Christian Petzold, Combat Girls de David Wnendt’s –su proyecto de graduación en la escuela de cine de Babelsberg y una película con muy poco presupuesto sobre un grupo de jóvenes de derecha –y nuestra película Stopped on Track. No hubo ninguna producción “mainstream” premiada. Eso es algo peculiar porque los cines nacionales necesitan producciones “mainstream” también. Entonces, como puedes ver, no es una estructura común en la que la industria de cine suele basarse –principalmente una comercial, como en EE.UU. –donde la mayoría de las películas son financiadas con fondos privados y producidas en los estudios. Este tipo de industria debe retribuir la inversión y el éxito de las películas se mide en términos económicos solamente. Este no es el caso de Alemania.

CC: ¿Eso significa que para ti –con ciertas excepciones –funciona mejor el sistema alemán para los cineastas independientes?

AD: Hay definitivamente muchas oportunidades, pero decirte si es mejor no lo sé. Creo que la mejor fórmula sería una mezcla de ambos tipos de industria donde se fomente producir películas que son negocio con otras que tengan pocas posibilidades de generar ingresos. Creo que esta combinación funcionaría mejor. Y créeme, todavía no hemos conseguido el balance perfecto en Alemania. Además, creo que la solución no está en decir “vamos a cortar todos los subsidios de la industria del cine” de la noche a la mañana. Eso destruiría nuestros proyectos ya comenzados e incurriría en pérdidas lamentables.

CC: Mencionaste hace un momento la última película de Petzold, Barbara. ¿Cómo compararías tus producciones con las películas de la Nueva escuela de Berlín?

AD: Yo creo que la Nueva escuela de Berlín no existe y que más bien es una idea creada por algunos periodistas y los medios de comunicación. Como mencioné anteriormente, siempre quieren ponerle etiquetas a las cosas, en este caso a un grupo de directores. Existe la impresión de que hay un grupo de seis a diez personas que se sientan a desayunar juntos para discutir sus futuros proyectos. Hasta donde yo sé, todos trabajan por separado y no hay conexión entre sus distintas producciones. Es una idea de una etiqueta, de un tipo especial de películas, una nueva escuela, pero ellos no están sincronizados psicológicamente hablando. Sí comparten ciertos puntos de vista artísticos de la vida, pero para mí les falta el latido fuerte, la parte emocional de hacer cine. Para mí hacer cine es siempre una cuestión del corazón y siempre hay espacios para emociones fuertes. Si voy al cine, quiero reírme, quiero llorar, quiero ser partícipe del mundo de estos personajes y quiero olvidarme del mundo de afuera por una o dos horas. Claro está, eso no significa que debamos olvidarnos de la conexión con el mundo social. A veces pienso que el punto de vista artificioso nos aleja un poco de los personajes; parecen estar apartados del mundo, no forman parte de este. Yo prefiero un tipo de cine más emocional, una manera más tradicional de hacer cine. Me gusta acompañar a los personajes, estar más envuelto en la narración. Creo que a veces es algo frío controlarlo todo. Además, a veces quiero ser sorprendido por el cine porque la vida es así. Y en lo personal, no me considero parte de la escuela de Berlín.
    De todos modos, hay algunas películas de esta llamada escuela de Berlín que me gustan mucho. Por ejemplo, por muchos años he disfrutado del trabajo de Christian Petzold, quien ha hecho grandes películas. No importa si estas películas tienen una etiqueta o no. Lo que importa es que tenemos películas bien sólidas en las salas de cine. Creo que el cine arte alemán es más sólido que las producciones más “mainstream”, especialmente si uno toma en consideración las comedias tontas de hoy en día, con los mismo actores, el mismo proceso de filmación y que suelen ser bien exitosas. En mi opinión, este tipo de cine es predecible. Además, hay una gran diferencia entre la industria de cine alemán y la industria de cine en EE.UU. Todos los años vemos que en EE.UU. se producen buenas películas de cine arte que también son entretenidas e inteligentes. Eso es algo que extraño en Alemania: cine comercial inteligente. Eso es lo que necesitamos.

CC: Nos hemos enterado de tus presentaciones en América Latina y como tenemos un blog de cine en español, nos interesaría saber si algunos de tus viajes futuros serán para rodar una película en esta región. ¿Te ha venido esta idea a la mente?

AD: Para eso necesitaría una historia. Al principio, siempre necesito un argumento sólido. Filmo la mayoría de las veces en mi país porque es el lugar que mejor conozco. Hace algunos años me pidieron que hiciera una película en Polonia sobre el movimiento Solidarność en los años 80 y yo le pregunté al productor “¿por qué me preguntas a mí si hay muchos grandes directores polacos?” Ellos pueden hablar mejor sobre ese momento histórico y de manera más sustanciosa porque ellos conocen su historia mucho mejor que yo. Siempre es difícil cruzar la frontera pero cuando hay alguna razón ¿por qué no hacerlo? Regresaré a América Latina en el verano para una conferencia en Fortaleza, Brasil, y para algunas proyecciones de mi película en Ciudad de México. Quizás algún día conseguiré inspirarme en una historia para filmar en estos países. Eso sería interesante. Siempre comienzo con el argumento, no con el lugar ni con la idea estética. Al principio, algo tiene que llegarme, tocarme y conmoverme primero.

CC: ¿Como un ímpetu humano que avance la historia?

AD: Sí, exactamente.

CC: Para terminar nuestra entrevista, quisiéramos saber un poco sobre tus proyectos futuros.

AD: Pues acabo de terminar un documental recientemente. Se llama Herr Wichmann aus der dritten Reihe. El título en inglés es Henryk from the back row. Es sobre un político que se sienta en la parte de atrás del parlamento de Brandenburg. Lo seguí durante un año mientras trabajaba porque quería ver qué hace un político que se sienta en las filas de atrás. ¿Tiene la posibilidad de lograr cambios? Fue bien interesante hacer este documental y al final resultó ser una comedia sobre la vida diaria de un político. Se estrenará en Alemania en el mes de septiembre.
     Como proyecto futuro, no sé qué vendrá. Algunas veces surge un proyecto que tengo que completar inmediatamente y así lo hago. Pero mi próxima producción será algo más grande, una película infantil. He querido hacerla hace mucho tiempo porque en Alemania existe una división entre los directores que hacen películas para adultos y los que las hacen para niños. Aprecio mucho a los niños y veo en ellos a los futuros espectadores. Por eso quiero presentarles un cine bueno. En Alemania, muchas de las películas infantiles están mal hechas y son aburridas, con una manera tradicional de hacer cine que no me gusta. Esa es la razón por la cual durante muchos años he soñado con hacer diferentes películas para niños, algo con más imaginación y más corazón. Quizás el año que viene tenga la posibilidad de hacerlo. Pero antes habría que preparar el guión.
     Por ahora, necesito descansar porque llevo trabajando dos años corridos en un total de cuatro proyectos. Hice un documental, Stopped on Track, una producción grande de 5 horas para televisión con 20 documentales de diferentes directores, además de una ópera el otoño pasado. Por eso necesito un descanso para respirar, viajar y ver el mundo. En este caso, ir a Suramérica, a EEUU para hablar con otras personas y respirar aire fresco. En el verano viajaré de nuevo y creo que comenzaré con otro proyecto en otoño. Ahora, me dedico a ver a mis amigos que no he visto por un buen tiempo porque he estado trabajando. Para mí es importante hablar con gente que esté fuera de la industria. Las películas son importantes pero no son lo más importante del mundo. Hay cosas más importantes como los amigos, por ejemplo, y no quiero parecer una persona que solo habla de cine. Entonces, necesito aire fresco antes de volver al trabajo.  

CC: Andreas Dresen, gracias por concedernos esta entrevista.

miércoles, 15 de agosto de 2012

“Llamémosle ‘autenticidad’”: Entrevista a Andreas Dresen - Primera parte

Andreas Dresen es un director alemán conocido por películas tales como Stopped on Track (2011), Cloud 9 (2008), Summer in Berlin (2005), y Nightshapes (1999), entre otras. Estudió dirección en la escuela de Potsdam/Babelsberg en la hoy extinta República Democrática Alemana y es reconocido por su hábil manejo de la improvisación. En el 2006 dirigió su primera ópera, Don Giovanni, y recientemente terminó un documental sobre un político alemán titulado Henryk from the back row. Aprovechando su visita a la Universidad de Texas en Austin, Cinecero le hizo la siguiente entrevista.  

Primera parte

Cinecero (CC): Queremos empezar la entrevista con una pregunta abierta. ¿Cómo comenzaste tu carrera en el cine? ¿Quién fue una influencia importante y por qué decidiste dedicarte a esta profesión?

Andreas Dresen (AD): Lo más importante para mí fue comenzar como un cineasta amateur con una cámara súper 8 en los años 70. Mi padre me la regaló y hoy todavía la tengo conmigo y aún funciona aunque tiene como 50 años. Al principio, junto a mi familia, hacía películas cortas sobre los días feriados. Luego, con mis compañeros de clase de la escuela, inventábamos historias sobre la vida diaria en la Alemania del Este. Así comencé y posteriormente decidí que aquello era lo suficientemente interesante como para dedicarme a ese trabajo profesionalmente. Entonces solicité a la única escuela de cine de la República Democrática Alemana, en Potsdam/Babelsberg. Me tomó cinco años la carrera pero comencé, realmente, como cineasta amateur.

CC: ¿Y cómo era la educación en Babelsberg? ¿Estaba más orientada hacia lo práctico o más hacia lo teórico?

AD: Era una mezcla de las dos. La educación duraba cinco años pero los primeros 18 meses estaban enfocados en la producción de cine documental. Aun si querías convertirte en director de cine de ficción, se suponía que trabajaras en documentales durante el primer año y medio. Eso era obligatorio para todos los estudiantes. Después de eso, comencé a trabajar con actores. Era más o menos una educación tradicional, una forma bien tradicional de filmar. Pero, por supuesto, esta forma me ayudó mucho después cuando trabajé para las estaciones de televisión rodando una película en 22 o 24 días de filmación, porque para estas cosas uno necesita una educación profesional. Más tarde, tuve que descubrir por mi cuenta que había diferentes maneras de filmar, que había otras posibilidades y que a veces uno necesita un poco de libertad para internar algo diferente. Ese es el tipo de cine que prefiero actualmente la mayoría de las veces, trabajar con la improvisación, sin un guión escrito, lejos de un estilo tradicional. Aunque eso lo descubrí solo 5 a 10 años después, no cuando estaba en la escuela de cine.

CC: Lo que más nos llama la atención es que cuando uno escucha anécdotas sobre las experiencias en la escuela de cine al otro lado del muro (en la DFFB), las personas cuentan que también empezaron con el género documental. ¿Piensas tú que hay más semejanzas o diferencias entre las escuelas de cine en Potsdam-Babelsberg y el Berlín Occidental?

AD: Yo creo que a finales de la década de los años 80, para ser más específico, existían muchas diferencias. Siempre pensé que la educación en la Alemania del Este era mucho más tradicional y que en el Berlín Occidental había mucha más libertad. Por ejemplo, cuando uno entraba a la escuela de cine no tenía que saber si uno quería ser director, guionista u operador. No era necesario. Podías decidirte luego. Pero en Potsdam-Babelsberg estaba más que claro desde el principio que ibas a ser encarrilado hacia el aprendizaje de director, editor o cualquier otra profesión de la industria cinematográfica. Por eso, creo que en Babeslberg la educación era mucha más especializada. Teníamos un horario más estricto.

CC: ¿Era una educación más estructurada?

AD: Sí. La DFFB fue fundada por la generación del 60 y por eso era más abierta y había más libertad. Eso algunas veces puede ser útil y algunas veces no. Depende de lo que quieras hacer. Para mí, lo mejor sería una mezcla de las dos. Tener demasiada libertad a veces no es bueno porque uno puede distraerse y hacer cualquier cosa sin ningún objetivo concreto. Pero, por otro lado, en la escuela de cine de Babelsberg teníamos que hacer distintos tipos de ejercicios y había un calendario estricto para completarlos cada año. Era un tipo de “presión profesional”. Algunas veces esa presión no ayuda pero en otros caso puede ser una ventaja el que te obliguen a terminar la escuela no en seis u ocho años, sino en cinco. En Babelsberg había que terminar exactamente a los cinco años.

CC: ¿Crees que esto fue un incentivo para que terminaras utilizando las técnicas de improvisación en las películas? ¿Crees que tu entrenamiento te llevó a interesarte por eso?

AD: Puede ser. Quizás una razón era que quería liberarme de esta manera tradicional de pensar. Pero me tomó tiempo, como siete u ocho años durante la década de los años 90. Y así fui descubriendo que mis trabajos eran demasiado predecibles, incluso aburridos o no lo suficientemente atrevidos. Y comencé, paso a paso, a usar la improvisación y a trabajar sin guiones. Pero tengo que decir que no hago eso todo el tiempo. Prefiero esa técnica en ciertos casos pero en otros a veces es mejor trabajar con un guión y con un equipo de trabajo (crew) más grande. Por ejemplo, hay una película que hice antes de Stopped on Track que se llama Whisky with Vodka (2009) en donde usamos un guión escrito por un guionista alemán reconocido, Wolfgang Kohlhaase. Y para esa historia, por ejemplo, trabajé con un equipo de ochenta personas detrás de la cámara y con un equipo de actores bastante grande también. O sea que para mí ambos tipos de filmación son interesantes. Y por esa razón, agradezco haber aprendido la manera tradicional de hacer cine. 

CC: ¿Y cuáles eran las películas que veían en la escuela de Babelsberg? ¿Eran todas de la Europa del Este y la Unión Soviética o veían películas del oeste también?

AD: Veíamos películas de todo el mundo, de toda la historia del cine. Había casi todo. No siento que nos hubiéramos perdido de nada en la Alemania del Este. Y tras la caída del muro de Berlín, me dio la impresión de que yo conocía mucho más a los directores de la Europa Occidental que viceversa. Cuando hablaba con colegas de la Alemania Occidental, ellos no conocían mucho sobre el cine de la Europa del Este. Conocían, por supuesto, a gente como Andrej Tarkovsky, Andrzej Wajda o a Nikita Mikhalkov; personas que emigraron al oeste tiempo después. Pero no conocían mucho más. Esto es interesante porque parecería ser que el muro de Berlín estaba más abierto para que el arte pasara de oeste a este que viceversa.
     También veíamos películas de la Europa Occidental en los cines de la Alemania del Este, y esto era bien interesante para nosotros porque era como un espejo del mundo. Por medio de las películas podíamos descubrir partes del mundo que no podíamos visitar. Es decir, la pantalla era como una ventana abierta. Esa es la razón por la cual a muchas de las personas en la Alemania o Europa del Este les interesaba tanto el cine. También teníamos acceso a la televisión de la Alemania Occidental y veíamos muchas películas ahí. Yo pienso que las películas más importantes las vimos en la escuela de cine aunque no fuera de forma oficial porque alguien siempre nos traía un VHS y las veíamos en el cineclub. O sea, que siempre hubo la posibilidad de descubrir otros modos de hacer cine.  
     A la misma vez, y desafortunadamente, en Babelsberg estábamos bien cerca del Berlín Occidental porque la escuela quedaba cerca de la frontera. Y cada año, cuando se festejaba el Berlinale-Festival de Cine Internacional de Berlín-, estábamos bien tristes porque no podíamos participar en él. Sabíamos que todos los grandes cineastas alrededor del mundo estaban allí y no podíamos ver sus películas. No obstante, muchas de estas películas llegaban posteriormente a la escuela.

CC: ¿Y por qué tu compañía de producción se llama “Iskremas”? Hemos oído que tiene algo que ver con una de tus películas favoritas. 

AD: Sí. El nombre viene de una de mis películas favoritas de finales de los años 60, “Shine, Shine my Star” (1969) del director ruso Alexander Mitta. Él no es tan popular, pero hizo películas bien interesantes. “Shine, Shine my Star” es la más interesante en mi opinión. Es sobre un actor que, durante la Revolución Rusa de los años 20, intenta llevar su arte a un pueblito ruso. Viaja hasta allá pero, por supuesto, no puede llegar a la gente. Mientras está allí, las estructuras políticas están cambiando constantemente así que algunas veces llegan los blancos, o los verdes, o los rojos y así por el estilo. Pero en medio de la conmoción, él trata de sobrevivir con su arte. Es una tragi-comedia. Al final muere pero siempre fiel a su arte. Su nombre artístico es "Iskremas" que significa “el arte de la revolución para las masas” y lo tomé para mi compañía porque me identifico con él. Yo entiendo su situación porque viví tiempos de cambios políticos y he tratado de serle fiel a las artes a través de los años. Por eso vi algunas semejanzas.