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miércoles, 3 de abril de 2013

Resumen de las entradas en CineCero (enero-marzo de 2013)

RESUMEN

miércoles, 27 de marzo de 2013

Un estimulante paseo continental

     La cuarta edición del festival de cine europeo “Hecho en Europa”, organizado por la Alianza Francesa, fue sin duda la más exitosa de las que han orquestado hasta ahora. Dando inicio en 2010 como un festival de cine francés, a partir del año siguiente fue expandiéndose a un festival con una selección más amplia que abarca todo el continente europeo...


miércoles, 20 de marzo de 2013


"Llamémosle 'autenticidad'": Entrevista a Andreas Dresen - Segunda parte


CC: El nombre de tu compañía de producción nos recuerda la de François Truffaut, “Les Films du Carrosse”, cuyo nombre rinde homenaje a Jean Renoir. La película de Renoir, Le Carrosse d'or, retrata a una compañía de teatro que viaja a América Latina donde enfrenta problemas con su arte y sus patrocinadores. ¿Esa fue la inspiración para tu compañía?

AD: Bueno, conozco la compañía de Truffaut porque soy fanático de sus películas. Me encanta su manera de retratar a las personas y de narrar una historia. Pero él no me sirvió de inspiración. Realmente, estaba buscando un nombre que sonara interesante y que tuviera un contenido político bajo la superficie. 

miércoles, 13 de marzo de 2013


La ficción del documento


La cita era para las 8:00pm y el studio de Sofía Gallisá en Fort Green, Brooklyn, empezó a llenarse de amigos puertorriqueños. Eramos cerca de diez. Habíamos sido convocados por la cineasta y profesora, Lynne Sachs. Lynne quería saber nuestras historias de cama, grabarlas y estudiarlas. Sofía, su colaboradora, confiaba en nuestro poder narrativo y extrañezas, de ahí la invitación... 


miércoles, 6 de marzo de 2013


Debut de Cinecero en Televisión


Cinecero debutó en la televisión puertorriqueña el pasado lunes 25 de febrero. El camarada José Emilio "Chemi" González estuvo en el programa Juntos y Revueltos hablando sobre los Óscares...


miércoles, 27 de febrero de 2013


¿Qué significa un Oscar?


Significa muchas cosas, claro. ¿Quién no ha soñado con la estatuilla? Es un galardón tan excitante como el chocolate dorado de Willy Wonka, sin las calorías y con efectos secundarios de otra naturaleza que la nutritiva...


miércoles, 20 de febrero de 2013


Un héroe sencillo: La vida útil


De cuando en cuando, surcan el cielo cinematográfico pequeñas grandes joyas llegadas desde el Uruguay: Obras como 25 watts, Whisky y Gigante (la mayoría del clan Epstein – Stoll). Llegan del sur para construirnos una imagen melancólica y sencilla de este país. La vida útil, de Federico Veiroj, nos regala otra imagen de lo que puede ser el uruguayo, a partir de una historia sencilla y desnuda, muy próxima a todos los amantes del cine...


miércoles, 13 de febrero de 2013


Por una nueva militancia: El estudiante de Santiago Mitre


La primera vez que vi El estudiante (2011) de Santiago Mitre fue en una función de noche en la Sala Leopoldo Lugones en el décimo piso del Teatro San Martín. La Lugones se inauguró en 1967, y parece que no ha cambiado nada desde entonces. El piso cubierto de alfombra roja que simula terciopelo, las filas de butacas de vinilo con reposabrazos en madera, la luz tenue que cubre todo con una leve pátina de misterio, en fin, es un espacio acogedor para cualquiera de esos bichos raros que llaman cinéfilos...

miércoles, 6 de febrero de 2013


El Cinema Novo desde el compromiso popular: Rocha revisited


“Donde haya un cineasta, de cualquier edad o de cualquier procedencia, listo para poner su cine o su profesionalidad al servicio de las causas importantes de su tiempo, ahí habrá un germen del Cinema Novo”. Estas son las palabras que Glauber Rocha utilizó en su manifiesto Uma estêtica da fome, publicado en 1965, para definir el Cinema Novo, un movimiento del que fue su principal impulsor y teórico, su cineasta más aclamado internacionalmente, y que ha llegado a confundirse con su propia persona... 


miércoles, 30 de enero de 2013


Cine y riqueza


En estos días en que revaluamos el cine visto en el último año, me gustaría destacar dos filmes que han coincidido en varias listas de publicaciones importantes y se han mantenido en el apartado de películas a las que les he dedicado pensamiento frecuente debido a su problemática: Cosmopolis de David Cronenberg y Holy Motorsde Leos Carax...

miércoles, 23 de enero de 2013


Sueños recurrentes y el pequeño fuego en el centro de tu corazón

Desde que tengo uso de la memoria, el cine, la música y la literatura han sido mis herramientas de preferencia en la búsqueda de respuestas para las preguntas que me hago, producto de mis permanentes cuestionamientos existenciales. Supongo que tengo que aceptar que mi afán por ver películas que traten de  alguna forma u otra sobre mis propios dilemas paranoicos y cuestionamientos socio-políticos posiblemente sea mi forma preferida de escape psicológico del hecho de que vivo en una sociedad irremediablemente jodida, por la que hay muy poco que un sólo individuo puede hacer...

miércoles, 16 de enero de 2013


Ignacio y Don Ángel

El pasado 4 de enero ya se empañaba de tristeza el nuevo año al enterarnos de la muerte de Don Ángel F. Rivera, un verdadero baluarte de las imágenes en movimiento en Puerto Rico. Cineasta, director de teatro y televisión, Don Ángel era un comprometido de las artes y su desarrollo en Puerto Rico. Creador y mantenedor por varias décadas del Archivo de Imágenes en Movimiento de la Corporación de Puerto Rico para la Difusión Publica (WIPR) con la cual colaboró activamente hasta el momento de su muerte a los 90 años... 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Un estimulante paseo continental

     La cuarta edición del festival de cine europeo “Hecho en Europa”, organizado por la Alianza Francesa, fue sin duda la más exitosa de las que han orquestado hasta ahora. Dando inicio en 2010 como un festival de cine francés, a partir del año siguiente fue expandiéndose a un festival con una selección más amplia que abarca todo el continente europeo. Decisión sabia que no dudo fuera provocada por el gran entusiasmo de un público cinéfilo ávido de ver lo más reciente y reconocido del cine europeo en pantalla grande- aunque ahora gracias al internet y a Netflix, Hulu, Comunidad Zoom y otros servicios de “streaming” cualquier cinéfilo esta mucho más cerca de su cine predilecto que antes, no hay que olvidar que el cine nació y sigue siendo pensado para la pantalla grande, y así lo preferimos recibir por vez primera muchos cinéfilos y en Puerto Rico, lo que no traiga Caribbean Cinemas prácticamente no lo vemos- este año se fue por encima de las ediciones anteriores por varias razones, por el número de títulos- 30 largometrajes- lo abarcador de los países en muestra- además de los omnipresentes España, Francia, Italia e Inglaterra, también se vio cine de Portugal, Republica Checa, Rumania, Suiza y Austria, entre otros- y la cantidad de realizadores representados en la muestra, desde veteranos como los Hermanos Taviani, Marco Bellocchio y Ken Loach, hasta muchos de los más vibrantes talentos del cine actual como Miguel Gomes, Christian Petzold, Christian Mungiu, Ursula Meier y Pablo Berger.  Escribo en este articulo sobre mis 7 favoritas del festival.


     El mejor filme de los 10 que vi, al menos para quien esto escribe, fue Reality, séptimo largometraje del italiano Matteo Garrone y el primero desde su consagración internacional lograda con su obra maestra Gomorrah. Al igual que ese filme, Reality fue premiada con el gran premio del jurado en la pasada edición del festival de Cannes. Garrone sigue interesado en la clase obrera napolitana que ha sido punto focal de su obra como cineasta, al igual que esos planos secuencias fluidos y relajados que Garrone todavía utiliza magistralmente y valientemente, cuando el plano secuencia en el cine parece que cada día con mayor rapidez queda relegado al olvido. Por consecuencia, el espectador siente la sensación de que flota y se transporta con ligereza y libertad de una secuencia a otra. El gran rompimiento con Gomorrah se da en el cambio de tono del filme. Reality es una comedia surrealista, una sátira mordaz a la “realidad” contemporánea. Garrone no duda ni por un momento en poblar su pantalla de personajes tan comunes y corrientes que resultan excéntricos por demás. Personajes reales de la Nápoles mas profunda que con su naturalidad nos arropan. La historia de Luciano (Aniello Arena), un pescador napolitano que por capricho de sus hijos audiciona para la versión italiana del “reality show” Big Brother y en consecuencia empieza a desligarse mentalmente de su entorno y entra en estado de paranoia, nos resulta hilarante, enternecedora y surrealísticamente trágica por como Garrone hace que nos identifiquemos con los sueños pequeño-burgueses de la mayoría de la población global-por si queda duda de que el filme puede hablarle a todo tipo de espectador, mientras veíamos la proyección comentaba con unas amistades como una secuencia particular, la de la audición de Luciano pudo haber ocurrido en Plaza las Américas, o en cualquier centro comercial de cualquier lugar, provocando las mismas reacciones. Garrone nos recuerda por momentos en este filme la paranoia buñueliana pero sobre todo siempre me asombro viendo Reality y cómo este hubiese sido el tipo de filme que a Fellini le hubiese gustado hacer en la última fase de su carrera, sino hubiese estado tan preocupado por ser “Fellini” y llenar la pantalla constantemente de cuanto vericueto sonoro/auditivo fuera posible. Reality es deudor en su espíritu más surrealista y excéntrico al Fellini comentarista social de La Dolce Vita o Ginger and Fred. Pero es en definitiva mucho más libre y sin estridencias. Cabe destacar la excelente actuación de Aniello Arena en el papel principal de Luciano. A tono con la predilección de Garrone por los actores no-profesionales, Arena es un criminal que Garrone conoció en las calles de Nápoles, y al comenzar a preparar el filme pensó inmediatamente en él para el papel principal, pero Arena se encontraba en la cárcel, así que Garrone decidió posponer el rodaje hasta que Arena cumpliese su sentencia y estuviera de nuevo en libertad. Cuando el filme triunfó en Cannes,  irónicamente, Arena se encontraba de nuevo en la cárcel. Son detalles como estos y el que Garrone nos confirme que basó su filme en una historia real, lo que sazonan la extraordinaria experiencia de ver Reality y reconfirmar a Garrone como uno de los cineastas más vitales e imprescindibles en ejercicio.


     Cuando vi por primera y única vez La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel me acuerdo que salí consternado y hasta molesto del cine. No entendía como mi admirada Martel podía haber perpetrado aquella película tan impenetrable, áspera y aparentemente tan desconectada de su entorno. Unos días después de haberla visto, mientras desayunaba como un sopetón, todo, absolutamente todo acerca de la película me hizo sentido, y ahora puede ser que sea mi favorita de sus tres largometrajes. Algo similar, pero en menos tiempo, me ocurrió con Tabú de Miguel Gomes, a pesar de que iba algo preparado a su proyección ya que mucho había leído de lo que sin duda alguna ha sido una de las películas más aclamadas  del 2012 y años recientes, afirmación a la que me uno sin reservas. El tercer largometraje de Gomes es una exquisita reflexión cinematográfica acerca del replanteamiento de la historia y sus más recónditos vericuetos. Dividido en dos partes, una primera en la Lisboa moderna y otra en la jungla africana de hace medio siglo atrás, Tabú sigue la historia de Aurora, una señora mayor y acaudalada (Laura Soveral),  Pilar, su vecina (Teresa Madruga) y Santa, la inmigrante africana que la cuida (Isabel Cardoso) y como el pasado de la primera tendrá repercusiones inesperadas en el entorno de las otras dos mujeres. Pero eso es solo la explicación más superficial y escueta que se puede dar de una línea narrativa mucho más compleja y rica en matices sociopolíticos, metafóricos y visuales. Se trata de una obra maestra de esas a las que hay que volver más de una vez. Verla por vez primera es solo escarbar un poco su superficie, hay que volver a ella para seguir desentrañando sus misterios. Destacan las excelentes actuaciones de las tres protagonistas ya mencionadas y la excelente fotografía en blanco y negro de Rui Pocas. Miguel Gomes es otro de esos indispensables que de seguro tendrán mucho que ver en los caminos que tome el cine narrativo mundial en los próximos años.


     Más que indispensables, imprescindibles son los Hermanos Paolo y Vittorio Taviani, que aunque octogenarios afortunadamente siguen produciendo. Su filme más reciente Cesar Must Die  es un docudrama que fue premiado con el oso de oro en el festival de Berlín del 2012. En esta ocasión los directores de La Notte di San Lorenzo se enfocan en un grupo teatral de una prisión romana que está montando el clásico shakesperiano Julio Cesar. Sin hacer alardes de ningún tipo de virtuosismo más que el de ser aparentemente invisibles cronistas de un proceso, los Taviani nos presentan el proceso de los reos/teatreros en cada una de sus fases: reunión inicial, audición, primera lectura, ensayos en diferentes puntos de la prisión, la memorización de líneas y ensayos individuales de cada integrante, el montaje escenográfico y la presentación final, y están entremezclados por igual diferentes momentos de reflexión de los diferentes integrantes del grupo en revelaciones que ponen en justa perspectiva para el espectador un proceso mucho más liberador y digno de lo que pudiera pensarse a simple vista. Cesar Must Die trabaja con maestría distintos niveles que deben dar pie a una discusión más amplia, pero destaco dos: reivindica el poder de la obra del bardo Shakespeare a cuatro siglos de su desaparición física y la universalidad de sus temas y su prosa- uno de los presos/actores comenta con convicción y entusiasmo en un momento antológico del filme que “Ese Shakespeare debe venir de Nápoles como yo, esto es lo que pasa en mi barrio”- y sobre todo, el filme es un documento que debería ser obligatorio en todo centro pedagógico por la manera en que sin tener un fin propiamente didáctico y sin para nada sermonear ni diluirse en debates morales, el filme es quizás el mejor que he visto en años recientes acerca de cómo el arte puede aportar positivamente a la reivindicación del ser humano en la sociedad. En el transcurso del proceso de postproducción y estreno del filme, tres de los presos que participaron del montaje han salido en libertad y han encontrado sus caminos en el mundo de las letras, el teatro y el cine. Y es que como uno de ellos mismos comenta en lo que es quizás la escena más estremecedora de la película: “después de conocer el arte, las paredes de esta celda se me hacen pequeñas”.


     Beyond the Hills es el tercer largometraje de Christian Mungiu, y si bien no es una obra maestra como su 4 Months, 3 Weeks, 2 Days, es otro poderoso filme que lo reivindica como uno de los cineastas más importantes de su generación. En su mayoría transcurre en una especie de finca/monasterio en un pueblo remoto en las montañas de Rumania. Una joven, Voichita (Cosmina Stratan) espera en una estación de tren a una amiga de infancia, Alina (Cristina Flutur) recién llegada de Alemania que viene a pasar una temporada con ella con la esperanza de reencaminar su vida. Lo que sucede es que Voichita es monja y no quiere dejar su vida en el monasterio, que para sorpresa y algo de incomodidad de Alina, le causa felicidad. Mientras Voichita quiere con todas sus mejores intenciones ayudar a su amiga de infancia, Alina la desestabiliza cada vez más la vida en el conventos, sus rituales y su disciplina estricta. El gran acierto de Mungiu entre muchos es que más allá de trabajar a los que habitan en el monasterio como arquetipos, los humaniza y el espectador no logra identificarse plenamente con ningún personaje en específico porque en realidad, se identifica con todos. Podría parecer que una película de dos horas y media ambientada en su mayoría en un monasterio iría a ser una tortura para cualquier espectador. Pero sorpresivamente la puesta en escena de Mungiu es nada menos que letárgica, adentrándonos con profundidad inusual en la psicología de sus personajes, por más extrañas, impulsivas o despiadadas que sean sus acciones. Al igual que Tabú, es otra de esas películas a las que decididamente hay que volver a mirar más allá de su superficie. El guion de Mungiu fue premiado en el pasado festival de Cannes así como las actuaciones de Cosmina Stratan y Cristina Flutur, honores muy merecidos.


     Bella Addormentata es el filme más reciente del maestro Marco Bellocchio. Como nos tiene acostumbrados el gran cineasta, se trata de otra de sus exploraciones a la psiquis social, moral y religiosa de la Italia actual, esta vez partiendo del caso real de Eluana Englaro, una mujer que paso 17 años de su vida en estado vegetativo. La película se desarrolla durante los días de febrero de 2009 en donde el estado italiano iba a votar y a pasar veredicto acerca de si se le aplicaría la eutanasia a Eluana. Pero más que nada eso sirve de pretexto a Bellochio para contar varias historias que se encuentran en la periferia de dicho proceso: un senador (Toni Servillo) que está a punto de votar en el proceso que liberaría a Eluana o no de su estado vegetativo, su hija (Alba Rohrwacher, cara recurrente en el cine más reciente de Bellocchio) muy nerviosa y contrariada por la posible decisión de su padre, una actriz madura (Isabelle Huppert, que no necesita presentación) cuya hija también se encuentra en estado vegetativo, y una indigente (Maya Sansa) que solo quiere morir. Bellocchio cuenta sus historias con su maestría habitual, manteniéndonos tensos e interesados en todo momento y apuntando sus dardos siempre muy llenos de denuncia hacia las principales instituciones políticas y religiosas de Italia. A pesar de ser una leyenda viva del cine italiano el cineasta no está exento de controversia y cuando este filme no fue premiado en el pasado festival de Venecia no le faltaron razones para criticar al jurado de censura hacia el filme por la manera en que retrata críticamente la gestión de Silvio Berlusconi como primer ministro italiano, al cual Bellocchio nunca ha ocultado su desdén. No estamos ante una de las grandes películas de Bellocchio pero sí ante otra valiosa adición a la filmografía del mejor cineasta italiano vivo.

     Barbara de Christian Petzold, es el quinto largometraje de este destacado cineasta alemán al igual que otra excelente colaboración con su actriz fetiche Nina Hoss. El personaje titular interpretado por Hoss es una enfermera recién liberada por las fuerzas del STASI alemán, que es trasladada de Berlín- en donde trabajaba en un lujoso hospital- a un pueblito cerca del mar. La magistral actuación de Hoss de la mano con el excelente guion y puesta en escena de Petzold- quien ganó el premio de mejor dirección en el festival de Berlín 2012- nos devela poco a poco, fragmentadamente y de manera casi voyerista a un personaje que nada tiene que ver con lo que inicialmente imaginamos. Barbara va lentamente relajando su rígido exterior y adentrándonos en su psiquis, volviéndose un personaje mucho más compasivo y extrovertido. El filme no solo es un excelente estudio de personaje y un valeroso retrato de lo que probablemente fue la readaptación social de muchos prisioneros políticos y activistas alemanes, es también un retrato curioso acerca de cómo el individualismo puede devenir en un sentido más amplio y humano de comunidad, regímenes y dictámenes sociales aparte.


     Sin duda la película más esperada y aplaudida del festival lo fue Blancanieves de Pablo Berger, apenas su segundo largometraje después de su muy divertido y metacinematográfico debut del 2004, Torremolinos 73. Berger es un director claramente interesado en el metacine y en la evocación de géneros fílmicos pasados o ya prácticamente inexistentes. Blancanieves se trata de una película muda, más a la usanza de los filmes silentes europeos que al Hollywood convencional que retrata The Artist. Claro está, el cine de Guy Maddin es una referencia obligada y su influencia permea Blancanieves en cada fotograma, pero claro, siendo Maddin uno de los mejores cineastas del mundo en este caso, eso es una cosa muy positiva. Como el título y los avances dejan entrever, se trata de una adaptación del mundialmente famoso e infinitamente adaptado cuento infantil de los Hermanos Grimm, llevándolo a la España de los años 30 y resaltándole sus elementos más españoles: los toros y el flamenco. Esta vez Blancanieves (Macarena García) es hija de un corneado torero (Daniel Giménez Cacho), una cantante de flamenco (Imma Cuesta) y en vez de siete enanitos son cinco, una muy peculiar troupe de enanitos toreros y claro, la madrastra genialmente interpretada por una Maribel Verdú- a quien siempre hemos asociado con papeles más cálidos – que no tiene miedo a caer en la caricatura ni la más extrema teatralidad que requiere la interpretación de un personaje tan malvado. Si bien la línea narrativa del filme flaquea por momentos- con muchas escenas que no hacen más que marcar tiempo como para que el filme llegue a la hora y media de metraje- al final Berger remata con una potente vuelta de tuerca al tan conocido final del cuento original y sus instintos visuales por lo general nunca fallan para crear una película visualmente muy original y por mucho más osada de lo que por lo general nos tiene acostumbrados el cine comercial español- de hecho los 13 premios Goya que recibió el filme parecen ser el reclamo por la vuelta a una integridad artística que cada día más parece que la industria cinematográfica española pierde por su creciente “industrialización” en el más hollywoodense sentido de la palabra, algo que contrasta curiosamente con la actual situación económica española, pero eso es tema de otro ensayo.

¡Bravo a la Alianza Francesa de Puerto Rico por este festín! Ya hago embocadura para el año que viene.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Psicopatía como cautividad decadente en Angst

por Francis Watlington

Título: Angst | Género: Horror | Duración: 76 minutos | Formato de Rodaje: 35mm |Formato de Exhibición: 3
5mm | Director: Gerald Kargl | Distribuidor: No cuenta con uno en la actualidad | Año: 1983


Rara vez nos detenemos a considerar la ubicuidad del miedo en nuestras vidas. Si bien es cierto que lo asumimos a priori como el motor tras nuestras vehemencias más oscuras, tendemos a acogernos a un entendimiento reactivo del mismo, dando por sentado su vertiginoso aspecto inmanente. A la par con esta distinción, fundamentalmente representativa del imaginario teutón, el enigmático Gerald Kargl sospecha la figuración de ese hito de la modernidad que es el asesino en serie, en base al Angst inmutable que registra en el título de su único filme.

Dada la admisión de una perspectiva intimista, que adopta la interioridad del sujeto demencial en toda su sutileza -e inevitable devenir-, no es de extrañar que el alarido ahí contenido cayera en oídos displicentemente sordos, particularmente ante el resurgimiento de la FPO (Freiheitliche Partei Österreichs- partido libertario de ultraderecha en Austria) mediante la coalición de centro-derecha con el partido social-demócrata (SPO) tras su fracaso electoral de 1983 -año de lanzamiento de la película.

La provocación suscitada por la inmersión en un perfil psicológico que, lacerado por el deleite, insinúa cierta aberración libidinal a partir de la desintegración del orden social familiar instituido, nos invita a contemplar el fracaso del sistema de justicia criminal que simula la rehabilitación del indeseable social como hito de un programa político cuyo ejercicio de prestaciones justifique la supervisión de un estado benefactor, con cierta clase de enemigos en común.

En el examen auto-reflexivo que da impulso a la narrativa, el psicópata confía a sí mismo, desde su celda de la prisión, los avatares de su tempestuosa relación con la madre- a quien apuñala, según cuenta en un monólogo- en un gesto innatamente complaciente, que se desborda en la verificación de ese pánico que entiende la ansiedad como voluntad de la moral, privando al narcicista patológico de su goce perverso, incitando al horror en la mirada ajena.

Los dotes cinematográficos de Zbigniew Rybczynski aportan notablemente al retorcimiento de esa mirada, que se desplaza panópticamente por los entornos movedizos de la historia, reproduciendo el arrebato confesional del asesino en planeamientos y locomociones angulares que lo captan como sujeto en pleno desconcierto existencial. Consiguientemente, la libertad se torna en eje central de problematización: una vez el sujeto psicopático es puesto en libertad, sólo le impele la intensa necesidad de volver a cometer el acto comprometedor hasta ser descubierto, entanto quiere ser desenmascarado por esa ciudadanía, cuya suposición de normalidad es subvertida por la asechanza que opera tras la actuación misma del voyeurismo cinemático, a la vez que esa fuga imaginada es propelida por la complicidad glacial y el frenetismo percusivo de la banda sonora compuesta por Klaus Schulze.

La singularidad de la caracterización del personaje protagónico radica en la auto-identificación de su miedo como estado ajeno, pero no obstante, encadenado a sus propios arrojos. Nuestro desconocimiento de las circunstancias que motivaron los hechos nos obliga a hacer acto de presencia ante el recuento de lo sucedido y testimoniar el emplazamiento del trauma en el desencuentro que se da entre el plano visual y el auditivo. Como espectadores, nuestro involucramiento en el enredo de la trama responde a la desarticulación que el juicio moral hace de la memoria del crimen, de tal manera que el narrador permanece enajenado de sus propios instintos homicidas al precisar de su reincidencia para posibilitar una introspección sobre el trance fatal que lo lleva a regresar al lugar, no del crimen, pero sí aquel de su delación, donde fue y continúa siendo sospechado por el escrutinio de miradas que lo hallaron trémulo ante la ponderación del goce.

Esa sensación de malestar permanente queda yuxtapuesta a la simultaneidad narrativa de ambas iteraciones del crimen, en una suerte de reconocimiento de esa pasión enfermiza que, paradójicamente, humaniza al maniaco. En la escena central de la película, el evento homicida es contrastado de manera radical con una toma de primer plano enfocada en el rostro de un perro, cuya impresión frente a los hechos es una de profunda indiferencia e incomprensión; la moral es inextricable de la intuición humana precisamente por comprender un punto de discordia en cuanto a su realización. Un animal no puede juzgar a un asesino, pero ¿de qué le valdría hacerlo? ¿Será que el schadenfreude es un privilegio de gente civilizada?